FEBRERO 2008









 

KM 0
Texto: Sergio Cutuli / Fotos: Prensa de Audi, BMW, Honda y GM
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Esquel: también en verano



Tres excursiones imperdibles en las cercanías de Esquel para aprovechar los días templados y las diecisiete horas de luz de los veranos de Chubut.

Con 30ºC no hay nieve que resista. Cuando llega el buen tiempo, Esquel y sus alrededores se descubren con sus mejores colores para agasajar a los visitantes. Lo que una vez fue blanco eterno ahora se muestra con sus perfiles y texturas reales. Maravilloso para quien llega por primera vez y sorprendente para quien está acostumbrado a visitar La Hoya, el centro de ski, cuando las temperaturas alcanzan los -20 ºC.

Punto de salida y llegada
De aquí se parte y a aquí se retorna. Desde esta villa cordillerana, ubicada al noroeste de la provincia de Chubut y enclavada en un valle, se pueden realizar varios paseos que, durante el verano, se aprovechan el día entero. Pero, antes de alejarnos, hagamos una pausa para recorrer las cuadras de esta sencilla ciudad chubutense.

A juzgar por lo que dicen las cifras y por lo que se ve, Esquel está creciendo sostenidamente. Aumenta la oferta hotelera y turística, sin dejar de ser todavía una opción bastante económica si se la compara con otras ciudades de la Patagonia. En 2006 Esquel contaba con 2155 camas para los visitantes; poco después, en enero de 2007, la cifra alcanzaba las 2770.

“No queremos que crezca de golpe”, opinan algunos, quizás temerosos de perder las sanas costumbres de un pueblo chico. Pero, la realidad es que esta ciudad habitada por 35.000 habitantes resulta un enclave fundamental para acceder a una innumerable gama de opciones que abarcan desde rafting por el río Corcovado, trekking en senderos de montaña, cabalgatas en los alrededores de la ciudad, excursiones por túneles de hielo hasta caminos especialmente diseñados para hacer mountain bike. En esta nota, te recomendamos tres excursiones que sólo requieren de ganas de divertirse y conocer más.

1. Una piedra en el medio de la nada
De lejos no parece tan grande, pero cuando uno se acerca –aunque guardando cierta distancia para no perder la perspectiva–, intimida por lo imponente de sus cien metros de base y los doscientos cuarenta de altura. Según estudios realizados por profesionales de la Universidad de La Plata esta piedra que emerge solitaria en medio de una extensa pampa, fue el centro de la caldera de un volcán, extinguido hace miles de años, que expulsaba lava en un radio de 30 kilómetros. A “Piedra Parada” se puede llegar en automóvil o, para los amantes de la adrenalina, luego de una divertidísima flotada por el río Chubut.
Allí no hay instalaciones urbanas, por lo que se recomienda llevar todo lo necesario para poder descansar sin problemas. Algunas agencias de turismo ofrecen un paquete que incluye traslado y almuerzo. El sitio es ideal para los amantes de la escalada y el trekking porque es un área de profundos cañadones, suaves serranías y cavernas monumentales. Incluso, además de lo estrictamente deportivo, la zona posee una riqueza histórica inmensa, pues sus características naturales hicieron de este lugar un paradero de pueblos originarios, lo que permite considerarlo como un importante yacimiento de objetos y utensilios a los que se agregan varios sitios con pinturas rupestres. Además las condiciones ambientales de extrema aridez combinadas con el proceso de formación geológica que le dio origen, aviva las expectativas de convertirse también en un punto de interés paleontológico.

2. El alerce de los 2600 años
Seiscientos años antes de Cristo y dos mil después, él estaba allí: “el abuelo”, un alerce de 60 m de altura, que tiene el orgullo de haber atestiguado desde su solitaria morada el paso del tiempo, de mucho mucho tiempo. Para conocerlo hay que llegar al Parque Nacional Los Alerces y dirigirse al Puerto Limonao, desde donde se inicia una navegación hasta el Alerzal Milenario. A mitad de camino, si el capitán del barco reduce la velocidad, se puede observar desde un excelente ángulo el Glaciar Torrecillas, un glaciar colgante que se apoya sobre una de las laderas del cerro homónimo desde hace más de 15.000 años y que, año tras año, disminuye su superficie. Pero, indudablemente, el protagonista de esta excursión es otro, así que la pausa no será muy extensa. Luego de una hora y media de viaje se desembarca y se elije entre dos kilómetros de senderos/túneles de bosque o apenas unos metros, pero aptos para las diferentes situaciones de estado físico (aunque vale aclarar que el camino largo es de mediana dificultad). Ambos tienen el mismo destino: “El abuelo”.

3. La Trochita
La Trochita es un sobreviviente de los tiempos en que los trenes a vapor eran el único medio de transporte eficaz para atravesar grandes distancias. Con sus vagones originales y sus grisáceas bocanadas de humo, este simpático tren representa el auténtico espíritu del sur –el de aquellos que tiran siempre para adelante, pese a las condiciones del clima– yendo y viniendo en todas las épocas del año de Esquel a Nahuel Pan, una comunidad mapuche donde se puede visitar un museo y la casa de las artesanas. El Viejo Expreso Patagónico, que llegó a Esquel en 1945, solía transportar pobladores, chacareros, peones, productores de lana y hasta la misma lana, cumpliendo una “función social” de unir poblados. Después de algunos años de abandono, fue reactivado con fines turísticos y, en la actualidad, es tal la concurrencia de visitantes que sueñan con treparse a este querido tren que se aumentó la frecuencia a tres salidas diarias (durante el verano). Una vez al mes es posible recorrer la mitad del trayecto completo (402 km) y llegar al Maitén. En el trayecto hacia Nahuel Pan, los bancos de madera y los vidrios flojos crujen mientras las ruedas atraviesan las vías angostas de sólo 75 cm de ancho o trocha (de ahí lo de “trochita”), subiendo y bajando laderas. La formación ofrece primera y segunda clase, y un minúsculo coche-bar donde “Jovita” prepara unas deliciosas tortas y chocolate caliente. Una vez abajo, se recorre durante un tiempo estipulado las instalaciones indígenas hasta que, con un silbido, la Trochita anuncia su retiro.

¿Cómo llegar a Esquel?

En la actualidad hay tres vuelos semanales de Aerolíneas Argentinas, los días lunes, miércoles y viernes, y tres semanales de LADE los días martes, jueves y domingos. Algunos de los vuelos realizan escalas previas y otros lo hacen en forma directa. También existe la posibilidad de volar hasta la ciudad de San Carlos de Bariloche, que cuenta con vuelos diarios desde Buenos Aires y cubrir por tierra los 300 km de distancia entre ambas, atravesando la Comarca Andina del Paralelo 42 y luego bellos paisajes de estepa patagónica en menos de cuatro horas.
Y además existe otra opción que es realizar con aéreos Buenos Aires - Trelew y desde allí por tierra recorrer 600 km hasta la ciudad de Esquel.

Distancias desde Esquel (en kilómetros)
Buenos Aires................. 1873
Córdoba .......................1844
Bariloche.......................386
Neuquén.......................720
Ushuaia........................1890

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El Viejo Expreso de la Patagonia
“La verdad es que el ferrocarril no es llamado el Viejo Expreso de la Patagonia, el título fue inventado por Theroux y puesto en su libro. Dista mucho de ser un expreso, resoplando a lo largo de las vías arrojando enormes bocanadas de humo negro, haciendo no solamente sus 14 paradas oficiales, sino muchas más cuando encuentra pasajeros a medio camino. Los argentinos lo llaman La Trochita. En cada viaje, la gente local ocupa totalmente las bancas flojas de madera y bebe yerba mate, la bebida caliente argentina, y se congrega alrededor de la pequeña estufa de leña que hay en el medio de cada carro y se sacude en su viaje de 14 horas hasta Esquel (…)”. (Nathaniel Nash, Por la suerte del Patagonia Express, New York Times News Service, 1992)

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Temporada de pesca deportiva
Todos los años Esquel se prepara para recibir a los fanáticos de la pesca deportiva que se acercan entre noviembre y mayo, y elijen este lugar por su rica variedad de ríos, lagos, arroyos y lagunas, habitados por muchísimas especies, como el salmón encerrado, la trucha marrón, la trucha fontinalis y arco iris. Para realizar este deporte es indispensable contar con el permiso de pesca y únicamente utilizando señuelos artificiales.

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