Texturas y colores de invierno

Secretos para mantener vivo nuestro jardín durante la estación más fría del año.

El 21 de junio dimos comienzo a la estación más fría del año. Estación en la que los marrones, negros y grises son protagonistas y se apropian de nuestro cielo y de los jardines. Pero aportarle vida a los espacios exteriores durante estos tres meses es posible. Veamos cómo y con qué especies podemos lograrlo.

Cuando combinamos plantas con hojas de diferentes formas y tonalidades en un mismo cantero, podemos alcanzar una armonía de colores que capte nuestra mirada, incluso en invierno. Para diseñar con éxito, lo primero que debemos hacer es tomarnos el tiempo de observar cuántas horas de luz recibe nuestro jardín en invierno, qué rincones son los más oscuros y con cuánto espacio contamos. Una vez “estudiados” estos factores, podremos empezar a jugar y combinar plantas que contrasten entre sí.

El rol de las perennes

Las plantas perennes —las que mantienen su follaje todo el año— son un gran atractivo durante el invierno, aunque carezcan de flores. El follaje por sí solo representa un foco ornamental y le aporta estructura al jardín.


Combinando especies

La textura encintada y el verde claro de la Kniphofia, junto con el rojo “sangre” de la Nandina y el grisáceo de los Agaves, puede resultar una bella combinación. Y si le sumamos el verde flúor de las hojas nacientes de las Crocosmias, y un verde neutro como el de los Agapanthus, nos sorprenderemos del resultado.


Hablando de buenas combinaciones, los Formio Rubra plantados junto a las Dodoneas, crean una paleta bordó, verde grisácea que va cambiando a medida que avanza el invierno.  

Por otro lado, es ideal combinar Iris Variegata con Helechos en espacios que reciben sol de mañana y en canteros angostos.

Para espacios soleados, también se recomienda la Calamagrostis acutiflora, una gramínea cuyas hojas arqueadas se tiñen de cobre con la llegada del frío, y que junto a la Carex elata aurea forman una pareja excepcional, llenando de luz los días cortos invernales.

Un árbol frondoso, con manchas y forma de chupetín como el Crespón (Lagerstroemia), dibujará un sector verdaderamente fascinante si se lo rodea de bulbos nacientes de Iris germánica.

Más allá de las especies mencionadas, crear focos es muy sencillo. Solo debemos animarnos a jugar con la mezcla de texturas y colores de las hojas. Y tener en cuenta que la combinación de hojas pequeñas con otras encintadas, grandes, ovaladas, y hasta con follaje tropical, seguro atraparán nuestra mirada.

 

María Laura Vidal Bazterrica – Paisajista – @itasflowers

Contacto: 15-4991-6073 – marialauravidal@hotmail.com

 

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