Un jardín pensado para mirar la laguna

Cuando un jardín se encuentra frente a la laguna, el paisaje ya es protagonista. Por eso, el desafío está en acompañarlo con una selección de especies que se adapten al entorno y, al mismo tiempo, aporten estructura, movimiento y color durante todo el año.

Itasflowers propone, para este tipo de jardines aterrazados, elegir plantas que puedan tolerar las condiciones particulares de estos espacios: muchas horas de sol y exposición a vientos fuertes. En este sentido, las especies de follaje fino y liviano resultan especialmente interesantes, así como aquellas de tonos grises y verdes claros que se integran naturalmente con el paisaje.

Una estructura que cambia con las estaciones

Para definir la estructura del jardín, la elección de las especies es fundamental. La idea es combinar plantas que tengan presencia durante todo el año con otras que aporten floraciones en diferentes momentos, logrando un jardín dinámico y cambiante.

Entre las especies seleccionadas aparece la nandina, que además de aportar volumen y textura, suma un atractivo especial durante el otoño, cuando su follaje adquiere tonalidades rojizas.

Los jazmines del cabo incorporan el verde intenso de su follaje y sus características flores blancas y perfumadas, mientras que las margaritas aportan luminosidad y color con una floración que puede extenderse durante gran parte del año.

Las dietes grandifloras completan la composición y ayudan a generar volumen dentro de la estructura vegetal.

Diseñar para acompañar, no para competir

En un jardín frente al agua, las plantas no deberían ocultar aquello que hace especial al lugar. La elección de especies, sus alturas y la manera de agruparlas permiten crear diferentes planos sin perder la visual hacia la laguna.

La clave está en trabajar con una paleta vegetal coherente, repetir determinadas especies y combinar follajes y floraciones para que el jardín tenga interés en cada estación.

Así, el resultado es un espacio que resiste las condiciones del entorno, pero que también se transforma a lo largo del año y acompaña, sin competir, el paisaje natural que lo rodea.

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