Lic. Isabel Cornejo (Psicóloga Holística) – @lic.icornejo

En medio del caos que dejó la tormenta llamada pandemia, mientras intentamos levantar y limpiar los restos caídos, buscamos retomar la normalidad. Es interesante como todos insistimos en volver a lo que éramos, pero estamos atravesados por una experiencia común a nivel social aunque subjetiva en lo personal.

El tiempo parece haberse acelerado y no alcanzan las horas del día para hacer todo. Los estudios, el trabajo, los hijos, sobrinos, nietos, vínculos, hobbies. Cada vez son más las madres que llegan al consultorio autodenominándose “mamá pulpo” y sienten que no dan abasto.

Lo que cambió es la percepción del tiempo. La virtualidad nos facilita en muchos aspectos, pero nos deja sin margen de corte lo que dificulta los límites entre lo personal y lo laboral. Al final no terminamos estando en ningún lugar. Estamos en el control pediátrico de un hijo y mientras esperamos, contestamos mails de trabajo en lugar de jugar y mirarlo a los ojos. 

Falta presencia. Falta permanencia. Auto observación. ¿Qué es realmente lo que importa en este preciso momento? Todos los espacios confluyen sin límites, sin borde: trabajo – casa – crianza – espacio personal.

En el último tiempo, opté por despegarme del celular durante el fin de semana y en comidas familiares. Realmente, es otra la interacción, la mirada y el momento. 

Les propongo lo siguiente:

  • ordenen sus horarios y destinen, aunque sea, una hora del día a no usar el celular.
  • ármense una linda afirmación y que sea lo primero que digan apenas abran los ojos a la mañana. Hasta pueden dejarla pegada en la pared para recordarla.
  • dedíquenle diez minutos a sus cuerpos físicos: caminen descalzos, masajeen sus rostros, muevan las articulaciones haciendo círculos. 
  • no corran. Pregúntense si es indispensable que corran a contrarreloj todo el día.
  • simplifiquen. 
  • antes de dormir, busquen algo por lo que estén agradecidos. Sientan en lo más profundo de su ser esa gratitud. Respírenla y llévenla a todo su cuerpo. 
  • aliméntense.

Anímense a probar algunos de estos consejos, aunque sea por 21 días para generar el hábito. Y busquen crear sus propios tips para frenar.

Dejemos de intentar volver a la normalidad. Es momento de crear una nueva. 

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