La tecnología móvil está desterrando a las computadoras de escritorio y las notebooks. Smartphones cada vez más poderosos son protagonistas de la tecnología que viene: el 5G y la “Internet de las cosas”.

Texto: Mónica Fernández – Ilustración: Lu Paul

La tecnología avanza con prisa (mucha) y sin pausa. Se mete en nuestro día a día con aplicaciones cada vez más poderosas que caben en dispositivos cada vez más pequeños y funcionales. A mediados de la década del 70, el mundo se rendía a los pies de la primera computadora personal. Corría 1976 y Steve Jobs presentaba la Apple-1. En apenas cuarenta años, el avance fue vertiginoso,  y la revolución pasa hoy por la tecnología móvil.

Con un teléfono híper inteligente -un smartphone del tamaño de la palma de una mano- nos comunicamos, sacamos fotos, activamos la alarma de nuestra casa, conocemos gente, pagamos impuestos y compras, reservamos la mesa del restaurante y nos guiamos para ir de un destino a otro.

Lo que se viene es más velocidad y más conectividad, que llegarán con el desarrollo de las redes de Quinta Genreación (5G), una banda ancha mucho más rápida que, como dicen los especialistas en tecnología, “hará posible la Internet de las Cosas”, en la que “prácticamente todo podrá estar conectado con todo”. La Internet de las Cosas -IoT  por su sigla en inglés que corresponde a Internet of Things– es una ampliación de la actual Internet, y permite las conexiones y la comunicación entre los objetos físicos y los dispositivos, según define Wikipedia. Esta nueva tendencia interconecta a las personas, los procesos y los objetos.

La Internet de las Cosas es el futuro y su desarrollo global está íntimamente relacionado con el avance implacable del smartphone, ese “aliado” que ya se convirtió en una extensión de nosotros mismos. Tanto es así que el concepto “mobile first”, que en el mundo tech significa que los contenidos y las aplicaciones están pensadas y diseñadas en primera instancia para ser utilizadas en terminales móviles y luego adaptadas a las computadoras de escritorio o portátiles, podría dar un giro de ciento ochenta grados hacia la idea de “mobile only”. Básicamente, se trata de un mundo en el que las computadoras tenderían a desaparecer (o más bien a limitarse a usos comerciales e industriales) y los dispositivos móviles, a reinar.

Facilidades cotidianas

Es así que el avance de la tecnología se amalgama cada día más a las necesidades de los usuarios para mejorar tanto la vida cotidiana, como la producción y la seguridad en las industrias. También la salud y la educación se verán transformadas.

Paula Córdoba, directora de Asuntos Gubernamentales de la empresa Intel explicó recientemente que la IoT “trata de conectar cosas que no se han conectado antes, como la recolección de datos de estacionamiento o los semáforos, para ayudar a hacer nuestra vida cotidiana más fácil o a conectar las máquinas en un entorno industrial para mejorar la eficiencia y la seguridad. Se trata de automóviles compartiendo datos entre sí para mejorar la seguridad vial. Y se trata de implementar el cloud computing (servicios a través de una nube que es Internet) más cerca de los usuarios que lo necesitan, distribuyendo inteligencia a través de la red para mejorar los servicios”.

En unos años, será completamente real lo que hoy se viene gestando: a distancia se podrá encender el horno y poner a funcionar la calefacción. La heladera estará conectada con el supermercado para hacer el pedido online, y los edificios inteligentes estarán a la orden del día haciendo más eficiente el consumo de energía. Las entidades financieras serán cada vez más virtuales (ya hay bancos en Europa que no tienen ninguna sucursal), y hasta una primera consulta médica podrá resolverse a través de aplicaciones móviles.

Algunos de estos cambios son palpables hoy en día, aunque no en todos los países con la misma fuerza. Mientras que ya hay mercados en los que prácticamente todo -desde el supermercado hasta un café- se paga mediante una aplicación en el teléfono celular, sin dinero en efectivo y sin tarjetas de crédito, hay otros, como la Argentina, donde la digitalización viene a paso más lento, pero muy firme.

Si bien la penetración de celulares y dispositivos móviles híper inteligentes está creciendo en Latinoamérica, aún faltan dos ingredientes claves para ver plasmado un paso adelante en la tendencia “mobile only”: por un lado, mejor conectividad, para que se pueda utilizar todo el potencial que tienen estos aparatos; y por el otro, más  confianza y “gimnasia digital” por parte de los usuarios que hoy recurren al celular para investigar, mirar precios y comparar modelos, pero que a la hora de concretar la compra, prefieren ir al comercio. Algo similar sucede con las aplicaciones móviles de los bancos: por ahora los clientes averiguan saldos o miran movimientos, pero las transacciones suelen hacerlas desde las PC.

Subirse al cambio

Según los datos de una encuesta que dio a conocer Google en junio de este año (Google Consumer Barometer, Chile, México y Argentina), alrededor de un 70% de los chilenos, mexicanos y argentinos cuentan con un celular, y la región se encamina a convertirse en el segundo mercado con más cantidad de teléfonos inteligentes del mundo dentro de los próximos cinco años.

Con estos datos sobre la mesa, las oportunidades son inmensas para quienes sepan hacer sus propuestas de negocios o servicios “mobile friendly”. Los expertos coinciden en que las aplicaciones deben ser fáciles de usar y rápidas, para asegurar a los usuarios una experiencia satisfactoria que deseen repetir.

La revolución tech está en marcha y todavía tiene mucho para seguir sorprendiéndonos. Claro que para poder aprovechar todas sus ventajas hay que estar bien equipado. Celulares y tablets de última generación serán los que mejor partido podrán sacar de todas las ventajas tecnológicas.

Las novedades de 2017 en materia de tecnología hablan de dispositivos cada vez más poderosos, más rápidos y más resistentes. De acuerdo con los datos que surgieron del Mobile Word Congress (MWC), que se realiza desde 2006 en Barcelona, este año se empiezan a ver los smartphones con 8 GB de memoria RAM. Más memoria RAM equivale a  aumentar la velocidad del dispositivo. Otra tendencia que avanza es la resistencia al agua, al polvo y a los golpes, que según indican los expertos, “van a convertirse en características generales en el futuro” y no un lujo, como sucede actualmente.

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