Cuando una vista no acompaña, el diseño del paisaje puede transformarla por completo.
En este proyecto, el desafío era generar privacidad y ocultar visualmente sectores que no aportaban valor al entorno. La solución fue crear un jardín escalonado utilizando madera de lapacho, un material noble y resistente que se integra de manera natural al paisaje.
El diseño se desarrolló a partir de una serie de cajones construidos en distintos niveles. Cada uno fue rellenado con tierra para generar diferentes alturas de plantación. En el nivel superior se incorporaron eugenias, elegidas por su capacidad de aportar altura y crear una barrera visual verde. Luego se sumaron nuevos niveles de plantación, descendiendo progresivamente hasta llegar al nivel del suelo.
Para completar el diseño, se seleccionaron herbáceas de rápido crecimiento, capaces de cubrir rápidamente los espacios y brindar una sensación de jardín consolidado en poco tiempo. Además, se incorporaron buxus que aportan estructura y presencia durante todo el año, especialmente en invierno cuando las heladas afectan a otras especies.
Lo más sorprendente de este proyecto es su evolución: el jardín que hoy se ve frondoso y consolidado tiene apenas cuatro meses desde su plantación. Al comienzo, la madera era la gran protagonista y las plantas apenas ocupaban espacio. Con el paso de las semanas, el crecimiento fue transformando por completo el paisaje, demostrando cómo un diseño bien planificado puede generar resultados visibles en muy poco tiempo.
Junto a Itasflowers creemos que cada jardín tiene el potencial de resolver necesidades funcionales y, al mismo tiempo, convertirse en un espacio lleno de belleza y vida. Este proyecto es un claro ejemplo de cómo el diseño paisajístico puede transformar una vista no deseada en un verdadero punto de atracción.