Por María Ducós

Si además de tener una amiga para compartir los subibajas de la vida, podés compartir con ella un talento y transformarlo en un emprendimiento, la rutina pasa a ser una fiesta. Un sueño que se concretó porque las encontró trabajando para él sin descanso. 

A Inés y Karina de @mapuchehechoamano no sólo las une una gran amistad, sino también la pasión por el tejido, el amor por los detalles, la paciencia en el proceso. Coincidieron en Nordelta, Tigre, y eso fue el detonante para empezar algo juntas que ya alzó vuelo y viene gustando.

De un hobby a un trabajo

“Esto lo tenés que vender mamá”, fue el comentario del hijo de Inés cuando vio las primeras mantas tejidas impecables y con el plus del hecho en casa. Porque en ese punto y contrapunto no sólo se tejía una manta, se tejía también la ilusión de un proyecto que tenía a los hilos y a las agujas como protagonistas. Y así fue, cargó un bolso lleno de sus flamantes creaciones y salió por la zona. ¿El resultado? Todas vendidas de un saque. Empezaba a gestarse algo más grande.

Como a ambas les encanta tejer, los primeros pasos fueron de la mano de casas de decoración en donde dejaban sus productos en consignación. Hoy, con su proyecto en pleno crecimiento, son ellas las que venden directamente. “A crear se aprende creando”, fue el consejo de una profesora de pintura que caló hondo en ambas, porque comprobaron que cuanto más hacen, más creatividad surge.

Los viajes son una gran fuente de inspiración para estas artesanas que buscan marcar la diferencia con distintas técnicas de tejido recolectadas en diversas culturas. Saben que el trabajo hecho a mano tiene de por sí un valor incalculable, ¿pero si además le sumaban su toque personal? A base de prueba y error nació @mapuchehechoamano.

Un estilo bien propio

No hay con qué superar a la autenticidad, a esa creatividad que sale de lo más profundo de nosotros y logra transmitir nuestra esencia. Y las chicas supieron conquistar una estética única con colores neutros, diseños simples y algunos más trabajados con trenzas, puntos y diversas técnicas.

Pero si hay algo que quieren recalcar es la versatilidad de sus productos. Una misma manta que puede usarse como frazada, como poncho o como tapiz decorativo en un sillón o cama. Hilados de primera calidad y detalles muy bien pensados son también los artífices de esta marca que gana adeptos con sus pies de cama, individuales, ruanas y accesorios.

La rutina como aventura

Las chicas trabajan todos los días no sólo para generar stock de un producto que lleva su tiempo, sino también para sumar nuevas ideas. Siendo madres y llevando adelante una casa, son conscientes de que llegar a un producto impecable como el que quieren ofrecer implica muchas horas de trabajo y dedicación. Orden y división de roles, las claves de la eficiencia.

“Estamos agradecidas primero con nosotras mismas por habernos animado y decidido emprender; estamos agradecidas con nuestras familias por su apoyo incondicional con fotos, opiniones y entregas; estamos agradecidas con nuestros amigos que nos alientan a seguir, y con esas personas que aparecen y nos abren grandes oportunidades con una generosidad enorme. Una de ellas es Karina Contini de @thiarak”, nos cuentan. 

Por delante la meta es seguir creciendo y disfrutando del proceso. Siempre pensando en cosas nuevas, el último lanzamiento fue una línea de mantas de bebé y ahora están planificando una cápsula de mantas con hilados orgánicos. “Ahora sabemos que no existe edad ni situación que impida emprender. Sólo hay que tener un sueño y llevarlo adelante. Los caminos se van abriendo siempre a favor del soñador”, terminan. 

IG: @mapuchehechoamano

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