Cuando la conducta es un mensaje: comprender el procesamiento sensorial en la infancia
A veces decimos que un niño “reacciona mal”, que “es exagerado” o que “no sabe comportarse”. Pero ¿qué pasa si esa conducta no es un problema sino un mensaje?
Manu Juana, de @casa.caminito, nos propone mirar el procesamiento sensorial desde otro lugar: como un proceso neurobiológico que organiza la forma en que cada niño interpreta el mundo.
El cuerpo también habla
El procesamiento sensorial es la manera en que el sistema nervioso recibe, organiza y responde a los estímulos del entorno: sonidos, luces, texturas, movimientos, olores, miradas.
Cuando un niño se tapa los oídos en un shopping, no necesariamente está haciendo un berrinche. Tal vez el volumen del ambiente, que para un adulto es tolerable, para su sistema nervioso es excesivo. Esa respuesta , aunque desde afuera parezca inadecuada,puede ser un intento de autorregulación.
Las respuestas pueden ser adaptativas o no adaptativas según cómo cada niño registre lo que sucede a su alrededor. Y eso no habla de un “error”, sino de una diferencia en la manera de procesar.
Comprender antes que corregir
Desde la terapia ocupacional se trabaja en múltiples áreas: las actividades de la vida diaria, el funcionamiento corporal, la participación en el contexto educativo y los desafíos en lo social.
El foco no está en “arreglar” al niño, sino en comprender qué está pasando en su cuerpo:
- ¿Cómo percibe los estímulos?
- ¿Cómo responde ante situaciones sociales?
- ¿Busca más estímulo o necesita menos?
- ¿Puede identificar cuándo una necesidad está satisfecha?
Muchas veces, cuando algo no fluye, no es cuestión de exigir más, sino de mirar distinto.
Una invitación a cambiar la mirada
Entender el procesamiento sensorial nos ayuda a corrernos del juicio y acercarnos a la empatía. Cada conducta tiene una función. Cada reacción es una forma de adaptación, aunque no siempre sea la más cómoda o la más esperada socialmente.
Acompañar no es corregir automáticamente.
Acompañar es observar, comprender y ofrecer herramientas para que ese niño pueda habitar el mundo con mayor seguridad y regulación.
Gracias Manu por compartir tu mirada, tu experiencia y tu sensibilidad para ayudarnos a entender que detrás de cada conducta hay un cuerpo sintiendo y un sistema nervioso intentando adaptarse.
Manu Juana @Sombrerosyboas de @Casa.caminito