Las alhajas tienen el poder de generar una fascinación en quien las usa y un encantamiento en quien las obsequia. En esta nota decidimos reunir a cuatro representantes de un oficio milenario. Un desayuno en la sucursal de Palta de Remeros Plaza lleno de delicias y de brillos.

Texto: María Ducós Fotos: Rosario Lanusse

Ese anillo que damos vuelta sin parar cuando estamos nerviosos; aquella medalla que lleva la fecha de las Bodas de Plata de la bisabuela; la cruz de oro que llevamos en nuestro bautismo, que a su vez la usaron nuestros padres y la usarán nuestros hijos. Símbolos que nos transportan a otras épocas, nos recuerdan personas y tienen el peso del emblema que encarnan.

La mano del orfebre, con su trayectoria histórica casi ininterrumpida, tiene esa magia, ese toque especial para crear joyas que evocan nostalgia, emoción y trascendencia. Bajo la consigna #60segundostigris nos empapamos de estas cuatro historias de auténticos artesanos. Disfrutamos de un rico desayuno en Palta, en Remeros Plaza, y la lluvia matutina no nos impidió admirar las obras de arte.

@lima.joyas 

Empezó la carrera de Medicina, pero inmediatamente se dio cuenta de que no era lo suyo. Antes de largarla, y en paralelo,Julia se anotó en un curso de joyería en el Centro Cultural Rojas y una nueva ventana se abrió en su vida. Poco tiempo después descubrió la Escuela de la Joya, donde entró por sorteo y se formó durante seis años en joyería, cincelado y grabado. El surco de su vida se iba delimitando y el arte ocupaba un lugar central. De a poquito fue armando su taller en Flores y el boca en boca junto con las redes sociales fueron construyendo Lima Joyería Ecléctica, un emprendimiento consolidado que incluye muchos estilos, que van desde la joyería clásica hasta la contemporánea más moderna. Además, se especializa en miniaturas gastronómicas, unas piezas adorables que concentran el amor por la cocina y que son ideales para regalar. Cuando no está en su showroom en Almagro -que funciona con cita previa-, Julia pasa horas y horas creando  en su taller.

 

@astoriajoyeria

Hace muchos años que Paula ejerce como socióloga, haciendo investigaciones de mercado. Después de tanto ensayo, monografía y toneladas de libros para leer, necesitaba desplegar la creatividad haciendo algo con las manos. La curiosidad por este oficio se despertó cuando le regalaron uno de sus anillos preferidos y empezó a preguntarse cómo se hacía una obra de arte tan linda. Empezó a estudiar con Rita Hampton, una leyenda del rubro, y el día que salió del taller con su primer anillo en la mano no lo podía creer. Los pedidos de amigos y conocidos fueron llegando, y ya no rendía ir una sola vez por semana al taller. Montó un espacio propio en su casa en Colegiales y después abrió un taller-showroom a pocas cuadras, donde hoy funciona su elegante marca Astoria. Trabaja en plata, bronce y alpaca, y se define como su propia clienta para probar la funcionalidad y comodidad de sus obras, la mayoría con volúmenes y dimensiones importantes.

@laregueirajewelry

Yamila venía del universo de la indumentaria, pero había algo que no la terminaba de motivar, hasta que un profesor muy sabio la incentivó a probar por el camino de los accesorios. Ella fue un paso más allá y se dispuso a aprender los cimientos de la joyería clásica para después volcarse al modelado en cera. De la mano de un joyero clásico de San Telmo, construyó una buena base para encontrar su propio estilo en plata y en bronce. Máquinas, herramientas, bancos de trabajo, poco a poco fue armando su taller donde hoy, además de funcionar de vidriera para la venta, Yamila da clases. Busca en sus alumnos perfeccionar las técnicas, encontrando y respetando el estilo propio. Su inspiración es la naturaleza: el mar, la tierra, el aire. La cantidad de horas de tallado se sintetizan en una increíble colección de animales donde el ciervo se lleva todos los aplausos.

@ibarjoseluis

José Luis es arquitecto, pero hace quince años que se animó a darle forma a su gran pasión, la joyería. Estudió en el Centro Cultural Rojas y terminó tomando clases en Don Torcuato con el maestro Rossi, un orfebre de gran corazón que, sin guardarse nada, le compartió todos sus secretos sobre este arte. Bendito entre tantas mujeres, José Luis vino desde Zárate para compartir su experiencia en este oficio, en el que sigue formándose y donde asegura que la clave para seguir aprendiendo es tener los ojos bien abiertos y una enorme humildad. Esta labor, que se complementa con su estudio de Arquitectura, fue creciendo y ocupando cada vez más tiempo en su vida. Su inspiración se desprende de la vida cotidiana: un cartel en la calle, una película que vio en el cine, el plano de una casa. Piezas que plasman la emoción y el estado de ánimo de su creador, y que llevan horas de trabajo hasta encontrar el estilo propio. Ver el progreso día a día es el mejor sostén para saberse en la senda correcta.

Momentos que inspiran

Refugiados de la lluvia en un día de invierno, Palta fue el escenario ideal para este encuentro. Luminoso, alegre y ubicado en Remeros Plaza, este espacio gastronómico nos acompañó con un riquísimo desayuno con productos de petite pâtisserie y café de excelente calidad. También ofrece platos gourmet para almorzar y disfrutar de un momento de amistad, de descanso o de trabajo. Con sucursales en los centros comerciales de Lirios del Talar y Euskal Herria Plaza, Palta aspira a convertirse en un lugar de calidad gastronómica y excelente atención.

// Contactos //

Ruta 27 y Camino de los Remeros, Tigre

hola@somospalta.com // De lunes a domingos, de 8 a 20 hs.

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