Desde Eidico promovemos que nuestros barrios se lancen al descubrimiento de su propia identidad, que definan quiénes son, cómo y hacia dónde caminan. A continuación, dos ejemplos toman el timón y prometen dejar su huella personal. 

Texto: Silvina Woodgate – Ilustración: Nicolás Bolasini

 

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¿Qué pasa cuando los barrios comienzan a ser vividos? Sin lugar a dudas las primeras edificaciones se transforman en hogares. Muchas de las personas que ingresan a los hogares forman familias y de repente somos tantos que surge una comunidad. ¿Pero hacia dónde nos dirigimos como tal? ¿Cuál es nuestra fotografía de futuro? ¿Qué nos caracteriza?

 

SAN SEBASTIÁN: UNA COMUNIDAD ABUNDANTE

En el caso de San Sebastián abundan los atributos y adjetivos para describirlo: deportes para todos los gustos, diversión, contacto con la naturaleza, atardeceres explosivos; allí se desaceleran los motores de la vida cotidiana para reposar en la tranquilidad y experimentar la sabia decisión de haber elegido un lugar donde el compartir en familia y amigos se potencia. Si a esto le sumamos que el barrio tiene un corazón tan grande con capacidad para albergar a más de 3000 hogares, no cabe duda de que será también un lugar donde ABUNDEN los dones de las personas. Pero para construir una comunidad e imprimirle un rostro claro con mirada orientada al mañana hace falta incorporar otras dimensiones. Los aspectos culturales, religiosos, económicos, sociales y medioambientales realzan y completan el todo. Estos ingredientes que suelen irrumpir desordenadamente en la génesis de un barrio se vuelven fundamentales para que exista un desarrollo armónico de crecimiento en conjunto.

Inspirados en estas ideas y aprovechando la gran cantidad de rasgos y cualidades que reúne San Sebastián, es que decidimos en este 2015 salir en busca de una propuesta más enriquecedora que ayude a identificar capacidades, recursos disponibles, prácticas y conocimientos que ya poseen los vecinos para transformarlos en oportunidades para construir caminos de entendimiento y superación, lazos y redes de servicios; tanto entre los vecinos como con el resto de las comunidades, barrios cercanos, ONGs y autoridades.

Pero como pasa en la mayoría de nuestros barrios que ya se consolidaron, son ellos mismos los que terminan tomando las riendas y naturalmente tienden a formar comunidades sustentables. Es por esto que en el caso de San Sebastián propondremos una plataforma de partida pero esperamos que estas nociones iniciales sean incorporadas y luego superadas por los propios avances de vecinos que miran más allá de los límites físicos y se animan a profundizar el compromiso que implica mudarse y abrirse a nuevas realidades que invitan a compartir y cuidar lo bueno que tenemos y a comprobar lo gratificante que es dar desinteresadamente.

SANTO TOMÁS Y SAN PABLO: DESARROLLO COMUNITARIO EN DERQUI

En Pilar se asoma tímidamente un proyecto con el potencial para cumplir grandes proezas. Es que cuando el hombre voluntariamente se junta para llevar a cabo un proyecto social es seguro que se llegará a buen puerto. Las causas nobles siempre dan frutos porque van acompañadas de las ganas del alma y cuando se trabaja con semejante ayuda los fracasos se tornan en nuevos y esperanzadores intentos, el cansancio se ve superado por el esfuerzo y no hay otra meta que la de avanzar por el bien común.

Encontramos personas con esta energía para empezar a trabajar con las comunidades que lindan los barrios de Santo Tomás y San Pablo. En un principio éramos pocos pero de a poco el diálogo fue cimentando las bases de la confianza para ir sumando más vecinos y voluntarios. En 2014 tuvimos tiempo para conocernos, analizar en conjunto los miedos, plantear los problemas y necesidades, fijar los objetivos y brindar por el año que nos reunió, y por un 2015 lleno de desafíos.

BARRIOS CERRADOS PERO ABIERTOS

Partimos de esta aparente contradicción para explicar un fenómeno más profundo que se está gestando en el caso de San Sebastián, San Pablo y Santo Tomás. Podemos hablar de barrios cerrados para indicar un lugar donde vivir que posee ciertas características donde lo cerrado sólo se percibe por el muro o alambrado que separa el interior con el exterior. Pero nos quedamos cortos con la descripción si a la hora de formarse una comunidad vemos que esta comienza a despertar el diálogo hacia afuera, tiende puentes que aproximan, alienta el futuro y es respetuosa de los recursos. Cuando se

descubre la reciprocidad entre unos y otros, el cerco se hace invisible y pasa a segundo plano, y pasamos a la dimensión de lo abierto. Esto ocurre porque son barrios que partieron de una visión, se pensaron en el largo plazo. Finalmente creemos que estos conceptos serán superados para llegar a hablar de comunidades sustentables.

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