Rosario Naón dedicó su vida al prójimo. Madre de ocho hijos, psicopedagoga y de corazón gigante partió de este mundo habiendo concretado uno de sus mayores sueños: ayudar a quienes más lo necesitan. Hoy, su marido continúa aquel legado a través de la fundación Nutriéndonos, uno de sus principales motores de felicidad.
Transformar la pérdida en trascendencia: eso logró Cristián Paz tras la partida de su esposa a través del servicio. Pero antes de contar su historia de resiliencia, viajemos al pasado.
“A Rochi le gustaba mucho lo que era entregarse y hacer cosas por el resto”, recuerda Paz en memoria de su esposa quien tiempo antes de morir comenzó a trabajar con un grupo de madres en situación de vulnerabilidad en Bancalari.
Aquella experiencia la marcó. Su marido se acuerda como si fuera ayer cuando “Rochi” le contó haber estado a metros de un tiroteo. “¿Te parece estar ahí con seis hijos? Mirá si te pasa algo”, le dijo preocupado apenas escuchó la noticia. Ella lo sorprendió con su respuesta: “Y si yo no estoy, ¿quién va?”. En ese momento lo supo con completa certeza: ayudar al prójimo era su vocación. Y como todo acto solidario, contagia, y por ende también se convirtió en la suya.
Impulsados por el deseo de seguir transformando vidas, reunieron a un grupo de cinco matrimonios con una idea concreta: desarrollar su primer centro Conín. Empezaron con uno, después otro y finalmente hoy cuentan con cinco en total.
“Yo digo que Conín es un puente entre la gente que quiere ayudar y no sabe cómo y la gente que necesita esa ayuda”, explica Paz. Y agrega: “Una vez que probás, el corazón fluye y te das cuenta que sos feliz haciéndolo”.
Desde que comenzaron hasta la actualidad, ya más de 500 chicos pasaron por sus centros. Sus madres, además de aprender sobre salud y nutrición, también asimilaron la importancia de un beso, un abrazo, un cariño.
Derribar muros
El ecosistema de voluntarios es el gran motor de Nutriéndonos, al igual que en otras tantas fundaciones. Cristián Paz habla sobre cómo este acto de amor y entrega genera cambios tanto en quienes ayudan como en quienes reciben la ayuda.
“Es una forma de derribar muros. Todo esto permite que se conozcan dos sectores de la sociedad y que, entre los dos, trabajen para hacer una sociedad más feliz”, reflexiona.
Paz se emociona cuando habla sobre cómo una “idea loca” terminó dando tantos frutos y tocando tantas almas. Cuando habla de felicidad se toca el pecho: “Siempre dicen que una idea surge de un líder, pero lo más importante está en todos aquellos que lo acompañan desde un principio”.
Qué significa ser un Centro Conín
Se trata de una gran familia: “Fundación Conín tiene 115 centros a lo largo y ancho del país. Sus centros funcionan como franquicias gratuitas y desde la fundación proveen todas las herramientas, metodologías y profesionales para que uno pueda hacerlo”.
Cada centro es independiente pero todos forman parte de un mismo sistema. Abel Albino, fundador de Conín, asegura que se necesitarían 1000 centros para combatir la desnutrición a nivel país. “Nosotros estamos en zona norte y nuestro ideal es poder erradicar, junto a otras ONGs, la desnutrición infantil en Tigre. Yo creo que si todos nos ponemos las pilas, podemos hacerlo y ser felices”, destaca esperanzado el fundador de Nutriéndonos.
Cómo ayudar a Nutriéndonos
Existen muchas formas de contribuir. Una de ellas es el aporte económico. Todo lo que hace y logra Nutriéndonos es gracias al aporte privado de la gente. Alrededor de 400 personas donan mensualmente. Además, alrededor de 10 empresas también contribuyen a la causa.

Otra, no menos importante, es el voluntariado. “Hoy tenemos 150 personas voluntarias. No hace falta tener plata, solo hacerse el tiempo. Lo importante es saber que estás dispuesto a ayudar”, sostiene Paz y se usa de ejemplo: “Yo soy padre de ocho hijos, trabajo y soy viudo, y aún así me hago el tiempo para esto. Si uno tiene la voluntad de hacerlo, lo puede hacer”.
Si querés ser parte de Nutriéndonos, hacé click acá.
Cristián Paz es un ejemplo de resiliencia, entrega y amor. Llevar el sueño de su mujer y madre de sus hijos a lo más alto se transformó en su motor. Su convicción se refleja cuando habla de cada niño, niña, madre y padre que pasa por sus centros y siempre repite con total certeza la misma frase: “Esto te hace feliz”.