Texto y fotos: Camila Palacios

Pasaron las bodas de plata y llegó el cumpleaños número 26 de arteBA, la feria de arte contemporáneo más importante del país. Como siempre después de un gran festejo es momento de entender el presente y decidir cómo continuar, hacia dónde caminar. De aquí surge la propuesta de esta edición: mirar al futuro.

Según Agustín Pérez Rubio, curador de las mesas de debate de la feria, la idea es “acercarse al futuro pensándolo como un disparador de pensamiento sobre los diferentes aspectos de la realidad actual”.

Variedad para todos los gustos

Como en toda feria de arte, cada stand elige a sus artistas, lo que da como resultado una ensalada de mil ingredientes: obras modernas y contemporáneas, internacionales y locales, viejas y nuevas, lindas y feas, económicas y no tanto. Nosotros, como espectadores, nos vemos inmersos en un bosque de intensas estimulaciones, en el que no sabemos por dónde empezar ni cómo leer cada una de las obras que participan.

ArteBA, para facilitar la caminata por este laberinto, ofrece un discurso enfocado en los espacios de reflexión y aprendizaje, más allá de su carácter de feria comercial. Abundan las secciones donde los protagonistas son los curadores y sus relatos, ayudando a la comprensión del arte contemporáneo en sus distintas manifestaciones.

El arte que a veces incomoda

En esta edición, el Barrio Joven se hace notar desde la lejanía por un sonido grave, como de una alarma, que resuena por todo el pabellón y se repite una y otra vez. Proviene de la obra Derrumbe de Juan Sorrentino en la galería Acéfala que consiste en un par de parlantes y un trozo de pared (que simula haber sido arrancado de algún edificio en ruinas) que vibra al son del enérgico sonido. La pared se va derrumbando al transcurrir la feria, siendo víctima de los sucesivos temblores que provoca el ruido.

La presencia de estos nuevos artistas nos sorprende año a año y nos inquieta con esa pregunta tan repetida en nuestro interior: ¿Es esto arte?

Un lugar para artistas activos

En el centro del pabellón se presentan las galerías que dan visibilidad y difusión a los artistas activos que se encuentran en pleno desarrollo de sus carreras.

Eduardo Basualdo, representado por Orly Benzacar, es un ejemplo de esto. Su obra Freelancer se muestra en el Espacio Chandon. Consiste en un helicóptero de tamaño real, cuyas hélices nunca dejan de girar, dentro de una estructura de cuatro paredes. Como nos sucede a veces en nuestras vidas cuando debemos romper con estructuras para salir de situaciones diversas, este aparato debería romper con las paredes que lo contienen en caso de querer despegar.

 

Los grandes maestros

En la Plaza de los Maestros se lucieron las obras de los artistas históricos que tanto respetamos, todas reunidas en una misma sección. Berni, Le Parc, Botero y Noé, entre muchos otros referentes, combinados para deslumbrarnos. Marina Pellegrini, directora de la galería Vasari, comparte con nosotros lo significativa que es esta edición «la presencia de los grandes maestros en la feria es el referente de tantos artistas jóvenes”.

Consejos para coleccionistas amateurs

Ignacio Liprandi, director de la galería que lleva su nombre y uno de los curadores de la sección principal de la feria, nos brinda sus consejos como coleccionista. A la hora de incursionar en el mundo del arte, nos dice que el comprador debe tener en cuenta:

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