Desde su taller, El Patio rescata una técnica de más de 200 años y la convierte en carteles únicos.
En un mundo cada vez más digital, donde las marcas nacen y crecen en redes sociales, todavía existen oficios que resisten al paso del tiempo. Oficios que combinan tradición, paciencia y una enorme pasión por el trabajo bien hecho.
Hace más de quince años, Javier Grimau, emprendedor y fundador de El Patio, comenzó a interesarse por una técnica casi olvidada: el enlozado sobre metal. Un oficio con más de 200 años de historia que consiste en aplicar varias capas de esmalte vitrificado —una mezcla de vidrio y óxidos— sobre metal. El proceso requiere tiempo, precisión y altas temperaturas para lograr piezas únicas y extremadamente duraderas.
Ese interés se transformó en proyecto familiar. Junto a su mujer, Vero, Javier fue desarrollando la marca y explorando nuevas formas de comunicar su trabajo. Mientras el mundo cambiaba y las redes sociales abrían nuevas puertas, El Patio encontró en Instagram una vidriera para mostrar un oficio tradicional desde una mirada contemporánea.
En 2021 llegó un paso clave: la apertura de su primer taller.
Hoy, desde allí producen carteles de enlozado artesanal para distintos rubros: desde tranqueras y señalética del sector agro hasta desarrollos inmobiliarios, como la numeración de barrios para empresas como Eidico, entre otros proyectos.
El resultado es un producto de alto valor: carteles que, gracias a sus materiales y proceso de fabricación, pueden durar entre 50 y 100 años. Una durabilidad que, sumada al trabajo manual detrás de cada pieza, convierte al enlozado en un producto icónico y cada vez más valorado por quienes buscan identidad y autenticidad.
Pero si hay una frase que resume el espíritu del proyecto, es una que Javier mismo hizo en uno de sus carteles hace algunos años:
“Hacelo con pasión o cambiá de profesión.”
Una declaración que refleja el motor de El Patio: crear valor a través de productos hechos con dedicación, donde la pasión por el oficio se ve en cada cartel terminado.
Gracias, Javier, por compartir tu emprendimiento y por contagiar tanta pasión en cada pieza que sale de El Patio.