Texto: María Ducós – Fotos: Agostina Falduti – @agosf

Un poco tímidos, con la confianza justa y siempre con las alertas encendidas ante cualquier ruido. Los miedos florecen como espinas y, a veces, llegan a asfixiar de tal manera que resulta difícil seguir, o empezar, depende el caso. Así son los primeros pasos de cualquier emprendedor. Soltarse a volar solos no es nada fácil y, ante este enorme cambio, buscan seguridades y coraje en la experiencia de aquellos que ya atravesaron este camino o, por lo menos, este primer trecho. Esta es un poco la misión de las chicas de Potenciarte (@potenciarte), Soledad Senosiain y Andrea Chimeno que se animaron a cumplir un sueño y hoy hicieron realidad un workshop que aspira a brindar las herramientas para poner en marcha cualquier proyecto gestante.

Fuimos parte de uno de los workshops en la Bahía de Nordelta donde el primer ejercicio consistió en cerrar los ojos e intentar aterrizar. ¿Cuál es el panorama de éxito que tenemos? ¿Cómo avanzamos hacia nuestros objetivos y sueños? Tenemos la ventaja de que hoy en día, el mundo está mejor preparado y familiarizado con la idea de emprender el propio camino, lejos de las oficinas, de los jefes y de la reunionitis. Empezamos con la pregunta que nos hizo Samanta Villaverde, especialista en coaching ontológico y neuroeducación: ¿nos levantamos con ganas cada mañana? ¿Qué propósito nos mueve para salir de la cama con ánimo y optimismo? Todas las que estábamos ahí sentadas estábamos en ese proceso, el de la búsqueda. Algunas más avanzadas, otras menos, pero cada una tenía en claro que el cambio en su vida profesional ya había comenzado.

Aunque vivamos continuamente inmersos en el “paradigma de la escasez”, en el cual siempre nos falta algo y el foco está puesto en el hacer para tener, es posible virar hacia el “paradigma de la abundancia”, aquel que reconoce lo valioso que somos, las enormes oportunidades que tuvimos y lo rica que puede ser nuestra vida si la miramos desde otra perspectiva.

Emprender es querer algo y buscar la manera de conseguirlo. Tan ancestral como el hombre es la idea de rebuscárselas para sobrevivir, y como en la época de las cavernas, hoy en día buscamos saciar esa sed de hacer pero ya no como una imposición, sino como la forma de realizar ese gran deseo de trascender con trabajo propio. Hacia allí vamos y para eso escuchamos tres casos de éxito que avivaron nuestro espíritu.

Juice Up, nuevo ritual saludable

Pepa Fernández comenzó a pensar en su nuevo emprendimiento estando de viaje en Londres. Vivía junto a un matrimonio muy saludable y de ellos surgió la idea de encarar un proyecto de juego 100% naturales, sin aditivos, sin azúcar agregada y sin conservantes. Era un producto nuevo en Argentina y antes de ponerse manos a la obra se fue a capacitar sobre el tema a California.

El segundo paso después de comprar la máquina adecuada, una de las pocas en el país, fue contárselo a la mayor cantidad de gente posible. Tenía en claro que cuantas más personas supieran su plan, más chances tenía de conseguir accionistas y así estaría más cerca de lograr su sueño.

Lidiando con proveedores, subidas y bajadas del dólar y algunos cortocircuitos con su primer socio, creció y tomó forma Juice Up, un nuevo negocio de jugos naturales diarios que además ofrece planes de desintoxicación de uno, tres o cinco días. De su experiencia como emprendedora, Pepa habló de los miedos y de cómo es importante un buen plan y buscar referentes cuando las inseguridades asoman.

Cruzando mares

Una agencia de aventureros para aventureros. Cruzando mares surgió de la pasión que esta pareja de cruceristas le infundía a sus viajes. Dejando sus oficinas tradicionales, emprendieron este nuevo proyecto diseñando viajes en barco alrededor del mundo y lo llamaron Cruzando mares. Con un nivel de confort inigualable, casi cualquier rincón del planeta es accesible arriba de un crucero. Entre sus múltiples destinos están: Alaska, Sudáfrica, Seychelles, Hong Kong, Tokio, Bangkok, Nueva Zelanda, Australia, Bahamas, Báltico y norte de Europa, Bermudas. ¿Viajar en pareja, en familia, con amigos, solo? Hay un crucero para cada tipo de viaje.

Frappe frape

El mundo de las fraperas no tenía ni la prensa ni el interés que tiene hoy en día cuando Silvana Virkel y su novio comenzaron a incursionar en el garaje de su casa. Mientras moldeaban recipientes para poner bebidas frías en un evento se preguntaban quien sería su primer cliente. En ese momento Silvana trabajaba para una gran empresa donde uno de sus jefes había escuchado del nuevo “pasatiempo” de esta empleada inquieta y decidió comprar un par para la fiesta de fin de año. Así comenzaba el camino a la fama en el que se fue aventurando Frappe frape, un emprendimiento que hoy, además de fraperas, cuenta con fuentones, jarros, pintas y carteles de chapa. Hoy, después de confiar en que su marca, chiquita y desconocida, se posicionaría entre las grandes empresas de bebidas, empezó la diversificación llegando a clientes como Coca Cola, Patagonia, Imperial, Isenbeck, Chivas, etc. Una historia de perseverancia, mucho esfuerzo y una cuota de suerte.

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