En el mes de las madres, no hay mejor actividad para compartir en familia que hacer una huerta en casa: ¡el tiempo está ideal para que todo brote lleno de fuerzas!

Más allá de lo divertido que puede ser formar parte de este proceso, vas a encontrarte con que es muy placentero degustar tus propios tomates, agregarle a una pizza un toque de ese orégano que vos mismo viste crecer, o tomar un té con tu propia menta… Se trata de lindas pequeñeces que suman a tu día.

Además, consumir algún que otro alimento orgánico es una elección saludable porque en ellos se evita el uso de fertilizantes químicos. En este sentido, por más pequeña que sea esta medida, también es una opción sustentable para el medio ambiente.

Alimentos de estación
La naturaleza se vale de su gran sabiduría para proveerte lo que necesitás, a través de las frutas y verduras de cada estación. Por eso, así como en invierno brotan los cítricos que te aportan la vitamina C clave para afrontar el frío, ahora en verano también prenden los frutos bien acuosos como el tomate, la sandía y el melón.

Si bien hay plantas que crecen todo el año, como las aromáticas, en esta temporada también podés aprovechar para arrancar con albahaca, apio, berenjena, pimiento, perejil, cilantro, brócoli, batata, pepino, zapallito.

Por ejemplo, en ésta época los zapallos florecen al instante y en casa solemos dejarlos crecer, a tal punto que tenemos de éstos hasta abril del año siguiente.

Suelo sano con métodos caseros
Para activarse con todas las ganas, tu huerta necesita de un suelo fértil y  muchos nutrientes. En caso de no estar en las mejores condiciones, los métodos usados para repararlo variarán de acuerdo al clima y características del lugar. Sin embargo, no hay vuelta que darle: la materia orgánica trabaja como su principal renovador.

Por un lado, es de gran utilidad darle la tierra del compost, es decir, el abono resultante de tus desechos orgánicos. A su vez, agregar una cama de mulching puede ser una técnica efectiva para proteger a los suelos de las temperaturas extremas, como el calor del verano que se viene.

Se trata de una cobertura que se hace con paja, aserrín, hojas secas, diario, o residuos de cultivo y jardinería, ¡hasta viejas prendas de lana! A medida que se descomponen estos elementos, aumentará gradualmente la materia orgánica del suelo y su banco de nutrientes.

Al mismo tiempo, evita la erosión de suelos desnudos, retiene su humedad porque reduce la evaporación del agua y actúa como barrera para las malezas que compiten por la lluvia.

Lográ una flor de huerta
¿Sos principiante y no te animás a mandarte solo? Flor de Huerta es un emprendimiento de jardineros aficionados que se dedican a acompañarte en este proceso. Por eso, se acercan a tu casa para evaluar las posibilidades que tu espacio te brinda, para así asesorarte en cómo estimularlo a florecer de la mejor forma.

Ante todo, ellos te ofrecen construirte canteros hechos con maderas recicladas, que reavivan a tu huerta dándole un matiz de prolijidad. Incluso fabrican composteras de dos compartimentos, que también saben dar orden en materia de desechos orgánicos y se vuelven ideales para los que tienen lugares al aire libre reducidos, como patiecitos o balcones.

Por último, siempre podés asesorarte en la sección de Huerta de Alternativa Verde, el blog de una periodista y amante de la tierra, que ya hace años que experimenta de mil maneras este tipo de hazañas.

Espero que disfrutes del lujo de compartir este proyecto casero con tus seres más queridos. Te deseo mucha suerte y ¡nos mantenemos en contacto!

Mechi,
www.espiralista.wordpress.com
www.facebook.com/espiralista

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