En nuestro ciclo de vivos de esta semana charlamos con María Eugenia Di Tullio, directora y fundadora de Hacer Lazos, fundación que tiene como meta transformar el sistema educativo. Nos contó cómo trabajan en tiempos de aislamiento con aquellos chicos que necesitan terapias y adaptaciones; cómo se logra un aprendizaje basado en la comprensión; y qué herramientas se necesitan para hacer brillar a cada chico en su singularidad.

La misión de Hacer Lazos es transformar la educación y generar aprendizajes de calidad para que cada niño pueda llegar a su máximo potencial. Cuando un niño brilla según su singularidad, puede generar un cambio profundo. Al comenzar su labor en inclusión educativa, Maru Di Tullio, su fundadora y directora, se fue dando cuenta que el sistema educativo era obsoleto para todos los niños, no solamente para aquellos a los que trataban de incluir. Recorrió el mundo en busca de otros modelos de innovación que se sostuvieran en el tiempo. En España, conoció a Montserrat del Pozo, monja líder en innovación educativa, y con ella se embarcó en la misión de transformar el sistema educativo de nuestro país. «Pensamos juntas cómo llegar a que los docentes puedan lograr que las aulas sean heterogéneas y que los alumnos se enamoren del aprendizaje. Formamos docentes para explicarles cómo hacer la innovación en la currícula, en la evaluación, en su propio rol que deja de ser un superior y se transforma en un guía», nos cuenta Maru.

Proceso de inclusión 

Diagnóstico no es sinónimo de déficit

En la infancia el diagnóstico se escribe con lápiz

Con un gran equipo de coordinadoras que acompañan a los profesionales, hoy se está trabajando en forma online. Principalmente, se procura contener a los alumnos desde lo emocional, tratando de adecuar el material del colegio a la singularidad de cada chico. Con los acompañantes presentes en las plataformas virtuales como Zoom o Google Classroom, se busca ser puente entre los docentes y los chicos.

Con aquellos chicos a los que les resulta amenazante la pantalla, se trabaja vía audio o mail a través de los padres. También con actividades para que los padres hagan con sus hijos.

Los chicos son muy apegados a sus rutinas, por eso los primeros días estaban muy enojados con todos estos cambios. Se fue trabajando en los hábitos para adecuarse a la nueva normalidad.

Padres protagonistas

Llegar a los chicos a través de los padres

Hacer brillar la singularidad

Aulas heterogéneas

Método de evaluación

Maru es una convencida de que la educación tiene que tener una estructura y un orden, pero siempre con flexibilidad y singularidad. «La filosofía ecléctica de Montserrat del Pozo integra elementos que nos pueden servir a todos», dice.

Que el aprendizaje sea una fiesta

Estando en casa, los chicos quieren pasarla bien. Intentar que los de primaria jueguen, se rían. Que los colegios manden contenido curricular, y que lo opcional y más recreativo lo puedan generar los padres que son también educadores.

«Mi mayor respeto y admiración a acompañantes y padres. Han generado una gran tolerancia a la frustración, a la angustia y a los miedos que es para sacarse el sombrero. A los niños, mis felicitaciones por el compromiso y todo lo que están logrando. A los maestros, que sé por la crisis y el desafío que están pasando, les pediría que nunca dejen de sentir amor por educar», concluye.

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