Un resumen de las principales labores que hay que hacer antes de que comience el invierno. Además: tips para mantener prolijo el resto del jardín.

Por María Laura Vidal Bazterrica

Las vacaciones quedaron atrás, junto con los calores agobiantes, dejándonos un jardín desgastado. Las altas temperaturas dañaron tanto las plantas de interior como las de exterior, por eso una de las primeras cosas que debemos hacer es podar y eliminar todas ramas y hojas que se encuentren en mal estado -ambas representan estéticamente la desprolijidad en el jardín, pero también son un peligro, ya que pueden ser transmisoras de plagas y enfermedades-.

Los arbustos como los laureles, callistemun, rosales, etc., que culminaron su floración, necesitan un despunte de formación. Y los jazmines y las trepadoras que también culminaron sus floraciones deberán ser podados más de la mitad de su tamaño, ya que no las volveremos a tocar hasta dentro de un año. Conviene recordar que las especies sólo deberán podarse con calor; en caso contrario, sufrirán quemaduras con las próximas heladas.

Deberemos controlar el tamaño de las herbáceas como las gauras y las gramíneas, eliminando las ramas basales sin podar en altura, ya que esto último se hará en primavera. Los árboles deberán estar bien tutorados y zunchados para resistir los vientos del invierno.

También eliminaremos todas las varas secas de los agapanthus, hemerocallis, lirios, etc., ya que es importante no dejarlas semillar, y evitar de esta manera que los nutrientes se acumulen en la semilla en lugar de en las raíces.

Los estanques y las fuentes debemos limpiarlos, vaciándolos y retirando las plantas, piedras, etc. para lavar todo y luego volver a armarlos y llenarlos con agua limpia. Pero el calor no sólo desgasta el agua, sino que también lava los nutrientes del suelo. Es importante fertilizarlos con productos orgánicos como la tierra abonada, humus de lombriz y pinocha para las plantas de suelos ácidos como el jazmín del Cabo, helechos, magnolias, etc.

El césped sufrirá los comienzos del frío y la abundante lluvia. Luego de resembrarlo, hay que fertilizarlo con hierro y nitrógeno.

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