A diferencia de los tradicionales ñoquis de papa, esta versión combina la suavidad de la sémola con el sabor y el color de la espinaca, logrando una preparación liviana, cremosa y muy versátil. El toque final de crema y queso gratinado los convierte en un plato reconfortante, ideal para compartir alrededor de la mesa.

Además de ser una excelente opción para incorporar más vegetales a la alimentación diaria, esta receta puede prepararse con anticipación. Una vez lista la masa, solo hay que dejarla enfriar, cortar los ñoquis y, al momento de servir, llevarlos al horno con crema y queso hasta lograr una superficie bien dorada.

Ingredientes

Para los ñoquis

  • 1,6 litros de leche
  • 400 g de espinaca congelada
  • 400 g de sémola de trigo
  • 10 g de sal fina
  • Pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 25 g de manteca
  • 3 yemas
  • 50 g de queso rallado

Para gratinar

  • 200 ml de crema
  • 50 g de queso rallado

Paso a paso

Llevá la leche a hervor junto con la sal, la pimienta y la nuez moscada. Cuando esté caliente, incorporá la espinaca congelada y dejala un minuto sin revolver para que tome temperatura. Retirá del fuego y procesá con un minipimer hasta obtener una mezcla homogénea.

Volvé a llevar la preparación al fuego y agregá la sémola en forma de lluvia, mezclando constantemente con un batidor de alambre para evitar grumos. Cuando la preparación espese, incorporá la manteca, las yemas y el queso rallado. Cociná dos minutos más sin dejar de mezclar.

Volcá la mezcla sobre una superficie apenas aceitada o una asadera, distribuyéndola de manera uniforme. Cubrí con film en contacto para evitar que se forme una costra y dejá enfriar por completo.

Una vez fría, cortá los ñoquis y acomodalos en una fuente para horno de forma escalonada. Agregá la crema, espolvoreá el queso rallado restante y gratiná hasta que la superficie esté bien dorada.

Tip de Loli: si mojás el cortante con un poco de agua entre corte y corte, la masa se desliza mucho mejor y los ñoquis quedan más prolijos.

Una receta simple, distinta y llena de sabor que demuestra que, con pocos ingredientes, también se pueden crear grandes platos.

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