Martín Passeri es el deportista emblema del surf argentino. Fue campeón nacional y latinoamericano. Conversó con Revista Tigris sobre las bondades de este deporte y qué se espera de Tokio 2020, ahora con el surf considerado olímpico.

Texto: Pablo Elías

Fotos: Pablo Elías / Ernesto Beto Oviedo para Reef Argentina

Corría el año 1981 y las cosas no andaban bien dentro de su casa: sus padres se estaban divorciando. Puertas afuera, estaba el mar, que le daba miedo pero, decidido a ayudarlo, ese verano su papá consiguió una tabla prestada y lo llevó al agua. Lo empujó en una ola, Martín se paró y llegó hasta la orilla.“Nunca me pude despegar de esa sensación”, cuenta Passeri que hoy, con 42 años, acumula cinco títulos argentinos ganados, un campeonato latino (ALAS) y va por más. Aunque también puede que el corazón le gane a la razón, como en 2015 cuando, en plena competencia y mientras se acercaba el turno de entrar al agua para competir, vio a Nicolás Gallegos, un hombre de 40 años que a los 18 quedó parapléjico y que soñaba con meterse a «surfear» algún día. Sin pensarlo demasiado, lo cargó en su espalda y entró al mar: juntos «surfearon» la mejor ola de sus vidas y, aunque a Martín le valió la descalificación, sin duda fue uno de los mejores logros de su vida.

¿Por qué tuviste ese gesto?

Los que practicamos este deporte sabemos el poder que tiene una ola «surfeada», lo llevamos dentro y nos gusta desparramarlo. Cuando se presenta la oportunidad de mostrar nuestro mundo a otra persona no lo dudamos ni un segundo y abrimos esa puerta.

De los trescientos sesenta y cinco días del año, viaja entre cien y ciento cincuenta. “Ojala uno pudiera estar igual de predispuesto a ver, a aprender y a pensar como cuando está de viaje”, reflexiona el «surfista» que también practica Jiu-Jitsu y, como le gusta correr, participó de la edición Ironman de este año. Vive con su mujer Mariana y con sus hijos Zoe y Thiago de quince y ocho años.

¿Tu profesión ya se tornó un trabajo rutinario o lo disfrutas?

Lo disfruto como un regalo de la vida y lo defiendo como si lo fuese a perder. Es increíble poder vivir de lo que más me gusta. La única desventaja que encuentro es que, en términos económicos, no está tan bien valorado.

¿Cuál fue la competencia que más te marcó?

Una en 2006 cuando fui con mi mujer y mi hija a Panamá por veinte días. Ese torneo lo gané en una final entre mis amigos Gary Saavedra de Panamá y Luisma Iturria de Uruguay. Cualquiera hubiese sido el resultado, la felicidad de ese momento no la cambio por nada. Y, aunque con ellos nos reencontramos este año en el mismo país, no fue lo mismo estar sin mis hijos.

¿Cómo está el nivel del surf argentino en la actualidad?

Hoy a la Argentina se la puede considerar como una de las potencias latinoamericanas. Además, en el mundo del surf amateur somos uno de los países que más ha crecido. Pero todavía falta pensar en grande y a largo plazo, como también profesionalizar muchas de las áreas que hacen al desarrollo del deporte. Es necesario agrandar la base de la pirámide y que los deportistas elite sean cada vez más y mejores.

¿En el mundo, cuáles son los países que elegís para ir a surfear?

Tahití es el mismísimo paraíso.

¿Cómo llegó la noticia en el ambiente de que el surf será olímpico?

Es increíble, ser olímpico es el sueño de cualquier deportista. Lele Usuna y Santiago Muñiz están con posibilidades de clasificar pero no hay que descartar a otros. Se deberá trabajar en el desarrollo y preparar a los nuevos representantes para llegar de la mejor manera.

¿Qué opinas del nivel de olas en Argentina? ¿Cuál es tu ola preferida para surfear en nuestro país?

Honu Beach y la Escollera de Necochea son las playas con las olas que más me gustan. El gran problema que sufrimos en Argentina es la variabilidad de olas, pero cuando se pone bueno el mar hay días que son de nivel internacional.

¿Qué «surfistas» admiras y quiénes son tus referentes en la vida?

El australiano, Martin Potter, fue siempre mi favorito en la década del 80 y del 90; y Kelly Slater, de Estados Unidos, es uno de los «surfistas» que más admiro en la actualidad. Referentes en la vida, mi viejo y mi vieja.

¿Tuviste algún drama fuerte en tu vida?

El drama más difícil que me tocó vivir es la perdida de mi viejo mientras competía en un Mundial, en 2002.

 

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