Santiago Muñiz es surfer y argentino, aunque le ofrecieron nacionalizarse brasileño. Hoy sueña con los JJOO de Tokio 2020.

Texto: Francisco Silvera

Surfear la vida suena o puede sonar a no comprometerse, a no atarse. Pareciera estar conectado con un estado donde dejamos que el mundo suceda sin intervenirlo. Pero a Santiago Muñiz le suena el despertador a las 5.30 am para comenzar un largo día de entrenamiento y ahí está, bien despierto para empezar la jornada. Los siete días de la semana se madruga sin tregua: algunos se practica yoga, otros ejercitan las piernas en el gimnasio. Pilates y entrenamiento funcional serán alternativos; pero nunca pasará un día en el que no se pare sobre su tabla en los mares del mundo. A las 10 de la noche, cae rendido en su cama.

La argentinidad está asociada a una forma de hablar con expresiones informales como ‘che’, por ejemplo, o con la tonada de alguna provincia colada en su tono de voz; pero también se caracteriza por la gran rivalidad con Brasil. Santiago Muñiz no usa muletillas porteñas, no tiene tonada argentina y su ritmo relajante al conversar, exhibe una fuerte penetración del portugués en su dialecto. Nacido en Mar del Plata, se mudó de bebé a Bombinhas. Papá Rubén le enseñó las bondades del surf en aquellas playas y los brasileños, así como hicieron los españoles con Messi, quisieron robarnos una joya deportiva.

– ¿Cómo fue el momento de la posible nacionalización?

– A los 14 o 15 años, Brasil me invitó a nacionalizarme y desde Argentina me ofrecieron representar a la celeste y blanca. Mis amigos brasileños y mi familia argentina me bancaron en la decisión que tomara. Pero yo soy argentino, mis raíces son argentinas: fue la mejor decisión de mi vida.

Al optar por nuestra bandera, al adolescente Muñiz se le cayó su principal sponsor.

Llegar a la elite es la búsqueda de cada deportista. También lo es para Santiago Muñiz, nacido en 1992 y primer campeón argentino junior de surf. El Championship Tour es la NBA del surf donde compiten los treinta y cuatro mejores del circuito: pequeños detalles en la competencia y algunas lesiones privaron al rubio de llegar. “Es el objetivo para 2018. Ya tendríamos que estar ahí” dice esperanzado.

La religión y la pasión por un cuadro de fútbol (o de rugby, o de cualquier otro deporte) forman parte de nuestra identidad. No pueden no hacerlo. Como Jorge Bergoglio, desde 2013 el Papa Francisco, Santiago Muñiz es católico y fanático de San Lorenzo.

– ¿Es cierto que sos de hablar con Dios cuando te subís a la tabla?

– Creo en Jesucristo y en Dios. Hablo con Jesús todos los días y le pido protección para todos los que nos metemos al mar.

– ¿Da miedo el mar?

– No es miedo, sino respeto a la naturaleza. Tengo educación porque estoy en su casa.

– ¿Cómo es tu relación con San Lorenzo?

– Mi abuelo fue socio vitalicio del club, toda mi familia es del Ciclón. Me cuesta ver al equipo. Por los viajes se complica, pero intento verlo siempre que puedo.

Muñiz no solamente es hincha de San Lorenzo y tuvo el orgullo de conocer a Ortigoza, Más, Belluschi  y Torrico (figuras del Cuervo), sino que también es embajador en el circuito de surf: su traje tiene los colores y el escudo del equipo de Sanfilippo y Romagnoli. El otro surfista embajador de un equipo de fútbol es su hermano Alejo, quien decidió nacionalizarse brasileño y representa al Santos de Pelé y Neymar.

El Olimpo del deporte es la cita de los cinco anillos que el barón Pierre de Coubertin fundó hace más de un siglo. En Tokio 2020, el surf será olímpico por primera vez en la historia gracias a la gestión del argentino Fernando Aguerre. Para Muñiz, el sueño es grande.

-¿Cómo te imaginás los JJOO?

-Voy a estar, me veo ahí. Entreno duro y ganar una medalla sería la gloria.

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