Tres capas, un frosting bien cremoso y una decoración especial. Una receta clásica que se transforma en una torta protagonista para el Día de la Madre.

La Red Velvet es de esas tortas que conquistan primero por su color y después por su textura aterciopelada: una miga suave y húmeda, acompañada por el clásico frosting de queso crema.
Para esta versión, junto a Loli Dodds, nos inspiramos en Bake a Wish home para preparar una Red Velvet de tres bizcochuelos, dos capas de relleno y una decoración especial con manga, distintos picos y flores, pensada especialmente para el Día de la Madre.

Ingredientes
Para los bizcochuelos
260 g de manteca pomada · 560 g de azúcar · 4 huevos · 560 g de harina 0000 · 30 g de cacao · 4 g de bicarbonato · 4 g de polvo de hornear · 2 g de sal · 500 ml de leche · 20 ml de vinagre blanco · 100 ml de jugo de limón · 1 cucharadita de extracto de vainilla · 30 g de colorante Red Velvet en polvo.
Para el frosting de queso crema
200 g de manteca · 400 g de azúcar impalpable · queso crema tipo Finlandia, a temperatura ambiente · 1 cucharadita de esencia de vainilla.
Para la terminación
480 g de buttercream Bake a Wish · 80 g de chocolate blanco.
Preparación | Paso a paso
1. Preparamos los bizcochuelos
Comenzamos batiendo la manteca pomada con el azúcar impalpable tamizado hasta obtener una preparación clara y aireada. Incorporamos los huevos de a uno, esperando que cada uno se integre antes de sumar el siguiente.
Mientras tanto, preparamos la buttermilk: mezclamos los 500 ml de leche con el vinagre blanco y el jugo de limón. Dejamos reposar unos 10 minutos, hasta que la leche tome una textura ligeramente cortada y más viscosa.



Por otro lado, tamizamos juntos la harina, el polvo de hornear, la sal, el bicarbonato, el cacao y el colorante Red Velvet.
Unimos la buttermilk con el extracto de vainilla y comenzamos a incorporar los secos al batido, alternándolos con los líquidos y mezclando suavemente.



2. Al horno
Enmantecar tres moldes iguales de 16 a 18 cm. La dividimos en tres partes iguales para conseguir capas parejas.
Llevamos a un horno precalentado a 170 °C durante 25 a 30 minutos. Una vez cocidos, dejamos enfriar antes de desmoldar. Para conservar la humedad de la miga, podemos envolver cada bizcochuelo individualmente en film.

Tip: si podés, prepará los bizcochuelos el día anterior. Con la miga más asentada, el armado resulta mucho más prolijo.
3. Preparamos el frosting de queso crema
Batimos la manteca pomada con el azúcar impalpable tamizado, incorporándolo de a poco.

Cuando la mezcla esté blanca y bien integrada,. Agregamos el queso crema y la esencia de vainilla a velocidad mínima, hasta obtener una crema homogénea y lisa. Si tenés una lira en tu batidora, cambiamos el batidor globo por la lira.
Pasamos el frosting a una manga y lo llevamos a frío.


4. La buttercream para decorar
Para la terminación, usamos buttercream y le incorporamos chocolate blanco.

Colocamos la buttercream en un bowl grande y la trabajamos un poco para recuperar su textura. Derretimos el chocolate blanco y lo incorporamos a la buttercream. Mezclamos y pasamos la preparación a una manga pastelera.


Tip: Si querés agilizar este paso, podés usar buttercream ya lista. En el local de Bake a Wish Home vas a encontrar distintas opciones para simplificar la preparación y dedicarte a lo más divertido: ¡la decoración!
5. Armamos la torta
Llega el momento de transformar las tres capas en una verdadera Red Velvet.
Colocamos el primer bizcochuelo sobre el plato giratorio y agregamos una buena cantidad de frosting. Distribuimos de manera pareja para conseguir una capa de relleno uniforme.
Colocamos encima el segundo bizcochuelo y repetimos el procedimiento con el relleno. Finalmente, sumamos el tercer disco.






Llevamos la torta a frío si es necesario para que el frosting tome cuerpo y podamos trabajar mejor las capas.
6. La decoración: momento de jugar
Cubrimos toda la torta con abundante frosting y alisamos los bordes con una espátula recta.
Después llega la parte más divertida: la manga y los picos. Podemos combinar picos grandes, lisos, rizados o planos para crear distintas texturas y formas.
Para terminar, sumá flores por fuera, logrando una presentación especial y muy femenina para celebrar el Día de la Madre.



Un último secreto
El frío es fundamental durante el armado: ayuda a que las capas se mantengan firmes y permite conseguir mayor altura y prolijidad. Incluso puede ser útil trabajar con dos densidades diferentes de frosting: uno más firme para el interior y otro un poco más liviano para el acabado exterior.
Una Red Velvet para preparar, decorar y, sobre todo, compartir. Porque si hay algo que hace especial a una torta casera, es el momento de sentarse alrededor de la mesa y disfrutarla juntos.

Gracias a @bakeawishhome por inspirarnos con esta receta y por compartir con nosotros el placer de crear, cocinar y celebrar en casa.
¡Feliz Día a todas las mamás!