Conocimos a la autora de Humans of Buenos Aires, un proyecto fotográfico inspirado en su precursor, Humans of New York. Las fotos, expuestas en las redes sociales y recientemente compiladas en un libro, buscan retratar la ciudad desde historias de vida de sus mismos habitantes.

Texto: María Stellatelli — Fotos: Jimena Mizrahi

Era un cálido día de enero en la Ciudad de Buenos Aires, y Palermo estaba tranquilo como pocas veces se lo ve. Con la misma calma y una sonrisa dulce, llegó caminando Jimena Mizrahi, autora de Humans of Buenos Aires. El proyecto fotográfico lleva cuatros años y medio contando historias sobre los habitantes de nuestra ciudad en las redes sociales. Y recientemente se convirtió en un libro de doscientas páginas que fue lanzado el pasado 16 de noviembre.

Muchos se habrán preguntado cómo es la persona detrás de tantos retratos. Tantas conjeturas habrán pasado por las cabezas de sus followers. Y conocerla es realmente una delicia.

Jimena es una fotógrafa de veintiséis años. Además de este proyecto “personal”, se dedica a hacer trabajos freelance de fotografía. Cuenta que los que más disfruta son las fotos para notas turísticas. Y además da clases de yoga.

Tiene una paz que contagia. Su tranquilidad se ve reflejada en su sonrisa, en su tono de voz, en su mirada. Nos sentamos a tomar una limonada fresca en un pintoresco bar de Palermo que, entre el verde de las enredaderas, transportaba a un lugar de descanso. Y con esa naturalidad empezó la charla.

¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer Humans of Buenos Aires?
El proyecto está inspirado en Humans of New York. Me encanta el trabajo que hace Brandon (Stanton).

Como a muchos fotógrafos, siempre me gustó hacer fotografía en la calle. Siempre vi la cámara como una herramienta para conectarme con la gente y con los lugares. Antes de empezar con este proyecto, a veces iba caminando por la calle y le sacaba una foto a alguien, y me quedaba charlando. Lo hacía como hobby. Y cuando conocí Humans of New York fue espectacular porque incorporé un formato en el que poder volcar lo que hacía. Empecé a subir, a compartir, a contarles a mis amigos que lo estaba haciendo.

¿Cuál es la participación de Brandon Stanton en los distintos proyectos “Human” que hay alrededor del mundo?
Como somos muchas las ciudades que, inspiradas en su proyecto, seguimos el concepto, él abiertamente dijo que podemos replicar el formato, pero que él no se involucra. Está enfocado en el suyo y cada uno se inspira en él. Al ser distintas personas las que los hacemos, tienen distintas visiones y cada ciudad tiene lo suyo.

En tus palabras, ¿de qué se trata Humans of Buenos Aires?
Es una forma de mostrar que la ciudad está hecha de mucho más que sólo ladrillos: la gente que vive adentro de ella y lo que le pasa. Es otra forma de definir una ciudad, según sus habitantes, que son los que la crean.

¿Cómo es tu modus operandi? Cuándo salís a la calle, ¿estás siempre con cámara en mano por las dudas o hay días en los que salís especialmente a sacar fotos para el proyecto?
Ambas. Ahora tengo la cámara en la mochila, por ejemplo. Creo que es bueno estar siempre listo. Tengo mis rutinas y lugares que normalmente frecuento. Pero a veces me propongo salir a algún barrio en particular, o tomarme tal colectivo, dedicarle tiempo e ir a ver a quién me encuentro. Si no, el proyecto sería muy acotado.

¿Qué es lo que más te llama la atención cuando vas caminando por la calle?
No tengo algo específico que me llame la atención. En general estoy alerta a ver qué aparece.

¿Cómo empieza un encuentro?
Freno a la persona y, generalmente, empiezo por la foto. Pero a veces se da al revés. Es muy simple y directo. Normalmente hago cinco fotos que disparo de corrido; no hago una sesión, es algo muy espontáneo. Y la duración del encuentro depende mucho de la situación, de la persona, de cómo es el contexto. Cada tanto me quedo media hora o una hora charlando. Y también puede ser que tenga un encuentro de cinco minutos.

¿Y la gente cómo reacciona?
Mayormente reacciona bárbaro. Cada tanto hay alguno que dice que no y me parece muy válido también. Pero es sorprendente la buena onda con la que reacciona la mayoría. Por lo general, no conocen el proyecto. Lo primero que hago es contarles lo que estoy haciendo y después les digo dónde pueden ver su historia publicada.

¿Cómo eligen qué contarte?
Me cuentan cosas muy distintas. Historias hay muchas como tantas personas hay. Uno no se imagina por lo que pasó el otro. Hay historias transformadoras, hay otras que son momentos graciosos. Si vos me mostrás ahora alguna foto, te puedo reproducir la historia porque cada momento es único.

¿Qué es lo que más disfrutás de este proyecto?
Encontrarme con el otro. Conocer a la gente, a los humanos. Nunca sabés qué historia tienen para contarte. Vamos por la calle y nos pasan muchas personas por al lado todo el tiempo, y uno no se imagina por lo que están pasando, por lo que pasaron, cuáles son sus sueños. Tomarse el tiempo de frenar y preguntárselo me parece lindísimo. Muchas veces me acompañan ellos a mí en mis momentos, en mi propio crecimiento. Me gusta mucho eso de escuchar al otro y ver qué le pasa.

¿Siempre te gustó encontrarte con las personas?
Cuando era muy chica era más de la naturaleza y del deporte. Pero en la secundaria, con mi grupo de amigos íbamos a hacer viajes de trabajo comunitario a pueblos rurales del interior del país. Y ahí empecé a sentarme a tomar mate con personas que no conocía, a entrar en sus casas. Me encantaba escuchar las historias de vida.

¿Hay algún encuentro de Humans of Buenos Aires que te haya marcado especialmente?
A la presentación del libro vinieron dos personas que aparecen en él y que me marcaron muchísimo. Yo quería contar sus historias en la presentación y vinieron sin saber que iba a hablar de ellos. Así que fue muy lindo porque pude presentarlos a ellos también.

Uno es un chico que se llama Juan. Lo encontré cerca de la facultad de Derecho. Me contó que había tenido una enfermedad bastante importante cuando tenía dieciocho años. Se sentía muy mal y no entendía por qué le había pasado a él, a esa edad. Me contó que se la agarró con los que estaban más cerca, sus padres. Me lo volví a encontrar un año después y me contó que su mamá había leído la historia cuando la compartí en las redes y que se había impresionado mucho. Todavía no me olvido la emoción de él.

El otro es Mario. A él lo conocí en una plaza y vive en la calle. Tiene su bicicleta con la que va para todos lados. De él me sorprendió que yo hubiera pensado que está muy golpeado por la vida, y sin embargo me di cuenta de que es una persona que está súper lúcida, que es digna. Me contó que elige el estilo de vida que le da la libertad de ir y venir, que es sano, que nunca tomó, que desde los cinco años se bancó él solo y que trabajó en un circo durante veinte años. Y resulta que cuando yo estaba poniendo fecha para la presentación del libro me lo encontré por la calle, de nuevo de casualidad y le conté. Me dijo que le avisara, pero como no tiene teléfono, fui a buscarlo a una esquina para avisarle. Llegó media hora antes de que arrancara la presentación y se fue último. Le regalé un libro. Y hace poco una persona me mandó un mensaje con una foto de Mario con el libro. Lo vio en la calle y lo reconoció por la publicación que hice.

Y de la fotografía, ¿qué es lo que más te gusta?
Creo que es una herramienta muy potente para comunicar la realidad. Hoy en día, lo más común son las imágenes. Para mí, la cámara en este proyecto es una puerta para entrar en la vida del otro, conocerlo, verlo para luego hablar y escucharlo.

¿Cuál es la red social que más te gusta?
Me gustan mucho las imágenes de Instagram. Pero de Facebook, me gusta mucho poder ver artículos y leer más sobre un tema. Humans of Buenos Aires empezó con Facebook.

¿Cómo surgió la oportunidad de hacer el libro?
Al año del proyecto, me empezaron a llegar mensajes a la página diciéndome que publicara el libro. Pero yo sentía que no era el momento. Aun así, la idea quedó en el fondo de mi cabeza. El libro significaba un trabajo de edición, de volver a ver todo, de sacar esas historias y tenerlas compiladas en algo físico. Lo estuve armando durante dos años. Lo hice con una diseñadora, pero yo también estuve súper involucrada porque cada foto y cada historia significan algo para mí. Lo publiqué sin editorial. En el momento que salió no lo podía creer. Aprendí muchísimo y estoy feliz de que exista.

¿Tenés algún otro proyecto en puerta?
Por ahora disfrutar que salió éste y seguir generando contenido para la página.

Más información:
Humans of Buenos Aires
www.humansofba.com
FB Humans of Buenos Aires
Instagram @humansofba
Para conseguir el libro, ingresá en www.humansofba.com/el-libro, o encontralo en Tienda Malba y en Librería Santa Fe

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