Por Paz Ferreyra Revol.

Llegó el primer boletín. Es decir, las primeras notificaciones concretas y certeras que reflejan cómo se están desarrollando nuestros hijos y cómo se preparan para lo que resta del año escolar. Es la primera de las tres calificaciones que sobre fin de año tienen que promediar en ese tan ansiado “7”. Pero al recibir este temido informe, son muchos los que sienten que comienza el camino hacia la pesadilla: un diciembre y febrero entre libros.

¿Qué efecto causa en los padres un boletín con más de la mitad de las materias desaprobadas? Obviamente, las reacciones son variadas. Pero en esta ocasión nos vamos a abocar a aquellos padres que acuden a la ayuda externa cuando los resultados reflejados en el boletín de sus hijos no fueron los deseados. “Todavía puede salvar la mayoría de las materias”, “empecemos antes de que sea demasiado tarde”, son algunos de los comentarios que más escuchamos de su parte. En ese momento, el tutor académico cobra protagonismo y pasa a ser como el “mesías”; el salvador de aquellos chicos que cuentan con dificultades para organizarse, o de quienes simplemente no se interesan por aprobar las materias durante el año.

La pregunta es: ¿Las tutorías, ayudan realmente? ¿Nos aseguran una mejora significativa en el próximo boletín? Eso dependerá de muchos factores. En ocasiones, es el mismo colegio quien acompaña a grupos de chicos que necesitan apoyo. El éxito de las tutorías en ese caso depende del número de alumnos que integran el grupo, del compromiso del colegio y del trabajo del docente a cargo.

En otras oportunidades, los padres acuden a personas que ayudan a sus hijos por fuera de la institución educativa, ya sea en su propia casa o en un centro de apoyo escolar; una o hasta dos veces por semana, según la cantidad de materias comprometidas y las posibilidades prácticas y económicas de cada familia.

El  sentir que se ha tomado el “toro por las astas” trae alivio inmediato, principalmente en los padres. Pero para que la tutoría funcione, es primordial la constancia, el compromiso por parte del alumno, la eficiencia del docente, y por supuesto, la química que exista entre ellos.

La otra pregunta que solemos hacernos los padres es si el tutor puede generar o no dependencia. Pero este planteo podría originar un debate eterno sin respuestas unánimes ya que, en definitiva, cada chico, cada familia y cada caso, es diferente.

 

Contacto

Paz Ferreyra Revol – Directora de Zum Apoyo Escolar y Universitario

FB: Zum Apoyo Escolar

Dirección: Centro Comercial Santa Bárbara Of. 29

Tel: 15-5577-8706

Mail: zumclases@gmail.com

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