Tuvimos el placer de escuchar una entrevista muy alegre y optimista. “Lo que no sé es que hago yo después de la gente a la que has entrevistado”, comienza Norbert Monfort, un psicólogo español, máster en desarrollo organizacional, que tiene más de 30 años de experiencia trabajando en organizaciones de todo el mundo. Escribió un libro junto con su hijo Ricart, llamado “Fosforescencia”, y editado por Ediciones Logos. Sus conceptos se pueden aplicar a todo tipo de organización, no sólo a las empresariales sino también las familias, grupos de amigos, etc. Brillar y hacer brillar es la clave de un líder íntegro.

Quién es Norbert Monfort

Soy una persona súper normal, una persona apasionada de la gente, soy psicólogo. De joven quería ser bioquímico, pero me di cuenta que mi cociente intelectual no era el adecuado, y tuve que irme a la carrera de Letras. Después me fui a Psicología y quería ser psicólogo clínico, pero me di cuenta que me sería imposible desconectar de los problemas de la clínica, y pensé en irme a psicología empresarial. Y ahora, de alguna manera, me pasa lo mismo. Como tuve la fortuna de que muchas de mis personas-clientes son mis amigos, me cuesta mucho desconectar de los problemas que tienen en el trabajo. 

Creo que soy una persona muy emocional, muy de emociones pero también de razones. Creo que fue muy importante haber podido escribir un libro con mi hijo, algo que muchos padres desean hacer. Lo hemos escrito con la inestimable ayuda de un chico rosarino, que es como mi hijo argentino, que se llama Ignacio Travella. Igual que mi libro anterior “Próxima parada”, que es muy de management y muy técnico, y en el que también el artífice principal es Ignacio Travella. Por supuesto detrás de ambos libros, está todo el equipo de Logos que para mi es mi familia. Cumplí dos sueños, el de escribir un libro, y el de hacerlo con mi hijo. 

Gestión de la influencia: la diferencia con el concepto de manipular

La influencia es una competencia que surge en el mundo empresarial a raíz de que debemos ser menos jerárquicos y más transversales. El problema surge porque siempre a los trabajadores se les ordenaba y ellos obedecían. Hoy en día, el trabajador no es tan sumiso, tienes que seducirlo y persuadirlo, pero sobre todo el problema viene cuando nos toca trabajar con pares, con iguales o cuando hay que vender ideas a un superior, y donde la única forma es seduciendo, convenciendo, persuadiendo, es decir, influenciando. Pero acá lo importante es no entender la influencia como manipulación. 

La influencia es un ganar-ganar, esa es la diferencia con la manipulación, en donde se usa la técnica del influenciador, pero para que gane esa personas y que los demás pierdan. Es una de las competencias más importantes en este siglo, en el que nos toca persuadir mucho hacia arriba porque la realidad de las empresas está en la base de la pirámide, que son quienes están en contacto directo con los clientes reales. Tenemos que aprender a trasladar hacia arriba las ideas para que nos las compren.

Capacidad de influencia de los padres

Siempre digo lo mismo, pero me encantaría tener la misma facilidad para influenciar a mis hijos, que la que tengo para influenciar en un aula. El rol es muy distinto, pero pienso que básicamente lo fundamental es la palabra “empatía”. Si en el mundo de la empresa entiendo a los jóvenes es porque tengo dos hijos que me han enseñado mucho a cómo tengo que empatizar con ellos, cómo tengo que escucharlos, cómo tengo que entender que su forma de vida no se parece en nada a la mía. Yo soy un apasionado de los millennials, se pueden comprometer y esforzar como cualquiera de nosotros cuando logramos seducirlos. Eso es lo que intento con mis hijos. 

¿Qué quiere decir Fosforescencia?

Es esa cualidad que tienen algunos seres vivos por la que, una vez que estuvieron expuestos a la luz del sol, siguen brillando cuando el sol no está. Esto es lo que para mi cualquier persona debe hacer para gestionar otras personas. Alguien que después de haber estado a tu lado pueda brillar, incluso más que uno mismo. Lo mismo con nuestros hijos, que puedan brillar después de nuestro aporte. Hay demasiadas personas que, más que hacer brillar a otros, lo que hacen es deslumbrarlas. Las obnubilan y no permiten que brillen. Esta es una de las cualidades más importantes para hacer crecer a la gente. 

Un buen directivo es aquel que genera más líderes en la compañía, y cuanta más gente generas como líder, mucho mejor líder sos. Eso es imposible si los que queremos brillar somos nosotros. También como padres nos esforzamos para que nuestros hijos brillen más que nosotros.

Influencia femenina y liderar a través de las emociones

El libro transcurre en la Fundación Vicente Ferrer de La India, donde el principal foco para mejorar el país es a través de las mujeres. Si las mujeres son vulnerables, todavía lo son más en la India. Y también porque hoy en día hay un concepto clarísimo en el mundo de que estamos en el siglo del liderazgo femenino. Acá automáticamente aparece un concepto feminista o machista, pero mi concepto de liderazgo femenino no es de hombre ni de mujer. 

Es un concepto que viene de la época tribal, donde el hombre se iba a cazar con la lanza, y tenía un único objetivo. La mujer, en cambio, se quedaba en la tribu cocinando, educando, recolectando, gestionando conflictos, resolviendo problemas. Por eso se plantea al liderazgo femenino como un liderazgo 360. Pero tristemente sucede que las mujeres que han tenido que ocupar posiciones de responsabilidad han tenido que liderar masculinamente, porque si no era así no podían ocupar una posición de status o de poder.

Dentro de la pandemia, está pasando algo muy bonito. De todo esto pueden salir cosas muy buenas. En el mundo somos 194 países y tan solo 10 están dirigidos por mujeres. Vaciándolo de contenido político, de los 12 países más eficientes en la lucha contra la pandemia, 7 de ellos están liderados por mujeres. O sea que solamente un 5% de la población está liderada por mujeres, pero un 60% de los países más eficientes en esta pandemia están gestionados por mujeres. Algo harán bien como para poder controlar una situación como esta. Se ha hecho un análisis que ha revelado tres cosas que hacen bien las gestoras de estos países: toma de decisiones altamente rápidas, comunicación altamente empáticamente, creatividad en las soluciones.

Liderar es brindar oportunidades – concepto de director de orquesta

Hoy en día muchos directores, además de mover la batuta, deben tocar un instrumento porque no hay recursos. El concepto de director de orquesta sirvió cuando íbamos holgados de recursos, pero no sirve ahora. Y también pienso que ya quedó anticuado porque para que el día del estreno la pieza suene maravillosamente han tenido que ensayar mucho, pero han ensayado siempre con una partitura que es la misma tanto el día del ensayo, como el día del estreno; y esa no es la vida real. Podemos prever, planificar muchísimas cosas pero lo que está clarísimo es que cuando entras en la oficina, muchas veces no pasa nada de lo que habías planificado. 

Por eso yo planteo que debemos ser miembros de una banda de jazz: el líder tampoco resalta tanto y hay un liderazgo de invisibilidad. Nunca suena igual porque se improvisa, porque se adapta a lo que pasa a su alrededor. Hay improvisación pero basada en la necesidad, y ahí es donde todos los músicos tienen su momento de visibilidad. A mi me gustaría que en las empresas se permitiera hacer más “solos” a esas personas de a pie. Sobre todo en aquellas cosas en las que al directivo le gustaría resaltar, pero que deja que brille el otro para que se luzca. Si diésemos más oportunidades, obtendríamos resultados mejores y más sostenibles.

Dar oportunidades es también dar un voto de confianza

Por la noche hay millones de estrellas, pero solo se ven cuando el sol no está. Este es el concepto: mientras estemos brillando, taparemos todo, pero si nos apartamos, dejaremos que brillen los demás, y veremos que hay muchísimo potencial dentro de la empresa o de la familia. Como padres es dejar hacer. Enseñar a moverse en unos límites.

Fundación Vicente Ferrer

Vicente Ferrer, abogado, decidió irse a la India a ayudar. Se fue con Ana, su mujer, a la parte más pobre del país. Se dio cuenta que había que potenciar mucho a las mujeres y a la gente con minusvalías, y creó una ONG para darles un poco de honradez y amor propio a esta gente, y lograr así que en los poblados fuesen importantes. Permite el padrinazgo de niños. 

“Ninguna acción se pierde en este mundo” 

Sin ejemplo no se puede liderar. Tiene que haber coherencia entre lo que planteamos y lo que hacemos. Todos podemos cometer errores, pero si lo hacemos sosteniblemente, la vida entrega lo que sembramos. Por eso es tan importante la coherencia entre nuestros valores y lo que hacemos. 

El secreto es la gente

Para cuidar a alguien hay que tener inteligencia emocional. Todo parte desde el autoconocimiento sin engañarnos. Tener algún espejo donde poder reflejarnos y ver nuestros defectos para poder corregirlos. Primero creer en uno mismo para poder creer, luego, en los demás. Es la neurona espejo. 

El concepto de huésped

El que hospeda se hace cargo de la felicidad de la otra persona. Es de bien nacido ser agradecido. Es un paso más allá de la orientación cliente, es buscar ser anfitriones. Todo va a depender de la paz interior que uno tenga. Es un trabajo en equipo familiar. Para que funcione el clima familiar, debemos rechequear los valores en los que creemos. 

Oportunidad de cambio

La primera parte del proceso de cambio radica en la humildad. Si uno quiere seguir anclado en que tiene la razón, no llegaremos a nada. Yo creo que hay que perdonar mucho en la vida, y cuanto más perdonas, más te dará la vida al final. A veces deberemos dar el paso de alejarnos de ciertas personas que no nos hacen bien, porque luego eso se contagia hacia la gente con la que queremos estar. 

“No renuncié a un trabajo, renuncié a un jefe”

Hay miles de datos que te dicen que normalmente la gente no se va de la empresa por la empresa en sí, sino por su jefe. Sigo pensando que si tienen un mal jefe se van a ir, pero con la entrada de los millennials y los centennials, probablemente aunque estén cómodos y se trabaje bien, querrán irse igual. Levan en el ADN el volar, el ser libres, arrancar proyectos distintos. No es garantía que se queden, pero si se van y tuvieron un buen jefe se irán muy agradecidos. 

¿Por qué la gente renuncia a un jefe? Porque no se siente valorado o reconocido, porque no se le asignan proyectos interesantes para que brillen, porque no se les permite el ejercicio del liderazgo. Debemos ser un generador de líderes, aunque no sean líderes jerárquicos.

Liderar es servir

Si no dijese que se puede aprender a ser líder, me debería dedicar a otra cosa. La inteligencia emocional se puede aprender, y para eso debe haber mucha humildad, y muchas ganas de querer cambiar. Muchos, desde el jardín de infantes, ejercen el liderazgo por competencias sociales y no técnicas. Hay gente que lo tiene por naturaleza y lo mejor sería que lo continúe potenciando; pero hay otras personas que no las tenían y debieron adquirirlas, y eso sí se puede. 

Liderazgo femenino

La mujer tiene unas cualidades que, si está equilibrada, su cerebro está preparado antropológicamente para cumplir necesidades que van en la línea de aglutinar. ¿Qué le falta a la mujer? Orientarse más al logro. Pero eso no quiere decir que las mujeres por naturaleza lideren mejor que los hombres, o que los hombre lideren mejor que las mujeres. Pero sí diría que la mujer tiene unas competencias muy importantes para aglutinar empáticamente a las personas. El hombre tendrá otras.

Liderazgo a distancia

Cuando nos encontramos con estas situaciones, tuvimos que tener en claro dos cosas: hemos tenido que definir objetivos cada vez más concretos, chequeables semanalmente; y por otro lado dedicar tiempo a ver cómo se encuentra el equipo más allá de lo laboral. Me parece abominable que aquellos jefes que están tan ocupados no tengan tiempo ni para preguntar cómo se encuentra el equipo. Por lo tanto necesitamos objetivos claros y una atención emocional constante. Mucha gente no tenía la casa preparada para hacer home office y, sin embargo, se las arregló para poder cumplir los objetivos. Eso es admirable. 

Ambientes magnéticos

Nuestra pequeña consultoría artesanal que fundamos con mi hijo se llama Ambient Management, y esto quiere decir crear entornos donde la gente sea capaz de darlo todo. La única forma de generar eso es con confianza. El magnetismo lo dará una persona que no quiere brillar ella, sino que quiere dar brillo a los demás; una personas que es honesta y coherente con lo que plantea; una persona que valora a los demás y que sabe decir “lo siento, me he equivocado”. Entonces, la clave es crear ambientes de confianza y cooperación. Tom Peters decía: “Los líderes no crean seguidores, crean más líderes”. 

Yo creo que a la vuelta de esta cuarentena, muchos directivos no aprenderán de lo que nos pudo enseñar este tiempo. Esto será así porque en determinados niveles directivos hay demasiada arrogancia. Escuché una frase que me encantó: “En el liderazgo sucede lo que sucede con el oxígeno; a medida que va subiendo en la atmósfera, pierde oxígeno; lo mismo sucede con el liderazgo; a medida que asciendes en la compañía, se pierde el sentido de la realidad”. Pero yo creo que hemos demostrado que la gente puede trabajar desde su casa y ser eficiente. 

Evocando a Jorge Luis Borges que dice “El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer que pase”, dentro de cada pequeño futuro, nosotros podemos influir. Pero lo que sí diría a la audiencia es que traten de ser buenas personas, todo lo demás llega solo. Si me tengo que definir de alguna manera sería la palabra “generoso”. La vida me ha dado mucho más de lo que yo he dado. Entonces me toca pensar qué he dado yo. En el concepto de la generosidad, siempre cuando damos recibimos, a la larga, mucho más. El futuro está en nuestras manos, despiértate y no te duermas.

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