BIOCONSTRUCCIÓN

La construcción con adobe volvió para proponernos una alternativa con muy poco uso de energía en todas las etapas de producción.

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La construcción con adobe volvió para proponernos una alternativa con muy poco uso de energía en todas las etapas de producción: desde la extracción de los materiales, hasta su distribución y utilización. Incluso si decidiéramos demoler una casa, todo podría volver a la tierra sin provocarle ningún daño. Todavía más: demuestra ser un estilo muy funcional y perdurable a lo largo del tiempo. Entonces, ¿qué esperamos para darle una oportunidad?

Un movimiento lento
Hace unos años empezamos a oír hablar acerca de un movimiento de “comida lenta”, conocido como el “slow food”, que surge en respuesta al generalizado “fast food”. Por medio de esta tendencia, los amantes de la gastronomía y el buen comer nos invitaron a frenar un poco, a tomar contacto con los productos locales, a inclinarnos por lo orgánico y los alimentos de estación. En definitiva, a hacernos conscientes de lo que ingerimos.

De la misma manera, se está dando la tendencia a la “construcción lenta”, el “slow building movement”. Se trata de arquitectos o aficionados del rubro que optan por buscar alternativas a los productos industrializados. Nos invitan a formar parte de la edificación de nuestra propia casa, buscando opciones de materiales en la naturaleza local, seguros de que son los ideales para hacer frente al propio clima y contexto.

Sin ir más lejos, esto implica optar por lo natural, tal cual lo hacían nuestros ancestros. El fin último es que todos los elementos que forman tu casa sean amigables para la tierra, en todo sentido y a lo largo de todas las etapas de construcción. De ahí que se eligen elementos locales, que no implican costos de distribución y, si suponemos que lo que edifiquemos se demolerá en unos años, todo podría volver al medio ambiente sin causarle daño alguno.

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Los atributos de lo natural
Los  ladrillos convencionales se fabrican cociéndose en grandes hornos a temperaturas que se aproximan a los mil grados. En cambio, la fabricación de los bloques de adobe sólo requiere secado al sol, omitiendo el complejo proceso de cocción anterior.

De esta manera, las edificaciones tienen una climatización natural gracias a que el material usado no sólo almacena el calor y lo libera hacia el interior cuando la temperatura baja, sino que también regula la humedad porque las paredes la succionan y, en épocas de sequedad, despiden lo que han almacenado. El resultado son casas muy agradables para estar.

Por eso se dice que el adobe tiene como propiedad fundamental la inercia térmica, por lo cual se termina aprovechando la pared como un elemento vivo al reaccionar ante los cambios de temperatura y humedad expandiendo y contrayéndose. Desde ya que el cemento no posee la flexibilidad de la tierra ni su capacidad para permitir el paso del vapor de agua. Por lo tanto, los muros pueden concluir con grietas rompiendo los valores estéticos originales.

El adobe demuestra ser positivo en otros sentidos de no menor importancia, como el hecho de que sean aislantes acústicos a causa de que el barro es un mal transmisor de vibraciones sonoras. Así también es incombustible y por eso es difícil que se incendie.

La tierra es inofensiva para la salud de los habitantes por el hecho de que no está integrada por sustancias tóxicas. Por esta razón, Jorge Belanko, constructor de casas ecológicas,  afirma en el documental El barro, las manos, la casa que “con tierra se puede hacer una casa muy bonita en la que puede haber menos reuma, menos problemas bronquiales, (sus habitantes) van a gastar menos leña porque van a estar más abrigados: una cantidad enorme de beneficios”.

Para finalizar, se realiza un revoque exterior natural, dado que agregando pintura sintética se desaprovechan todas las características positivas que el barro tiene por ser un elemento vivo. De hecho, hay artistas que saben hacer diseños liadísimos jugando con el mismo pigmento de la arcilla que encuentran en su entorno.

Además, siempre pueden hacerse terminaciones finales en los techos: como una cubierta verde o una ventana que deje entrar la luz del sol en todo momento del día, para usar menos electricidad. Vos, ¿le darías una oportunidad?

¡Hasta la próxima!

 

Mechi,
www.espiralista.wordpress.com
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