El tiburón de Córdoba

“Josito, hasta los juegos olímpicos no paramos”. Eso fue lo que le dijo su madre a José Meolans cuando tenía cinco años.

José Meolans deja de nadar, pero no afloja. Incursiona en el periodismo, en el mountain bike, y nos cuenta los momentos épicos que vivió compitiendo o siendo espectador en los Juegos Olímpicos.

Texto y fotos: Pablo Elías

“Josito, hasta los juegos olímpicos no paramos”. Eso fue lo que le dijo su madre a José Meolans cuando tenía cinco años, luego de una competencia en una pileta en el norte de Córdoba. “Evidentemente pasó el tiempo, y eso en algún lugar me quedó grabado”, cuenta Pepe, como le dicen, que hoy tiene treinta y nueve años y está retirado de la competencia.

En sus años de esplendor, supo ser recordman argentino en 50 metros libre, dejando atrás a leyendas de la natación mundial como Mark Foster y Alexander Popov. Además, fue representante panamericano y representante argentino en los Juegos Olímpicos de Atlanta ´96, Sydney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008. Al empezar esta entrevista, se encontraba invitado a una competencia de natación en Puertos del Lago.

-¿Cual es la clave para triunfar en este deporte?

-En la natación, cuando uno tiene aspiraciones y pretensiones, la inmediatez no existe. Por eso, para prolongar y sustentar este deporte en el tiempo es determinante la paciencia y la perseverancia.

-No participaste en los Juegos de Río. ¿Cuál fue tu función?

-Fui a trabajar, a comentar para Fox las transmisiones de natación, y el último día estuve presente en la competencia de mountain bike, comentando lo poco que sé de esta disciplina en la que incursioné en estos últimos años. También tuve la posibilidad de ver otros deportes en los días libres, cosa inusual cuando participaba de los juegos, donde el poco tiempo que hay lo usaba para descansar o enfocarme en este desafío que esperaba durante cuatro años.

-Lo ves desde otra perspectiva, antes te veían sufrir y ahora sos vos el que ve cómo sufren los demás ¿no?

-Es diferente. Disfrutas del contexto desde otro lado. Pero es verdad que hay sensaciones de la competencia que son irremplazables y no se consiguen comentando para un canal o en la tribuna de un estadio. Esas sensaciones son únicas y se dan en el lugar cuando tenés la malla puesta y estás a punto de representar a tu país. A eso nada lo reemplaza.

-¿Extrañás esa sensación, el aliento argentino en un Juego Olímpico?

-Eso es lo que más se extraña. Mucho más que el día a día, que es la parte más difícil de sobrellevar y la más exigente. Pero la competencia, los viajes y representar al país, con el correr de los años lo extraño, pero sin llegar a replantearme nada de lo que hice.

-¿Cuál fue la carrera más difícil o la que más recordás?

-No sé si hubo una puntualmente. Un momento difícil fue en los Juegos Olímpicos de Atenas, donde esperaba un mejor rendimiento del que tuve y fue una gran decepción.

En cuanto a logros, el campeonato del mundo porque fue muy significativo porque compartí un podio con casi los mejores nadadores de ese momento: el ruso Popov y el británico Foster. Es algo que recuerdo muy bien.

-¿Te lo cruzaste a Michael Phelps, lo conocés?

-No lo conozco, pero sí compartí un juego olímpico con él. Es lo mejor que le pudo haber pasado a la natación y, sin duda, quedará marcado en la historia y será muy difícil reemplazarlo.

-¿Qué otros deportes mirás?

-El tenis me gusta mucho verlo aunque no lo juegue. De hecho, fui a ver varias veces a Del Potro. También aproveché el básquet, el atletismo… Usain Bolt y Michael Phelps son las dos personas que, cuando compiten, causan un efecto distinto al resto: la gente se pone de pie para ver su competencia. Esto no pasa con ninguna otra disciplina. Son los dos atletas que causan sensación cuando están compitiendo.

-¿En que nivel te parece que está la natación nacional actual?

-Creo que el presente es bueno. Es muy esperanzador el resultado de Delfina Pignatello en el campeonato mundial junior que podría ser una referencia importante de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018. También Andrea Berrino y Santiago Grassi son chicos con proyección a mejorar si pensamos en Tokio 2020.

-¿Vas a estar aportando tu experiencia desde algún lado en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018?

-Esperemos que si, me encantaría.

 

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