La inclusión en el deporte

Lionas y el Premix de BACRC: proyectos que llevan la inclusión como bandera y las ganas de disfrutar la vida como motor. Conocé sus historias.

Cuando el deporte y las ganas de ayudar se juntan, surgen proyectos increíbles. En esta oportunidad, hablamos con Silvina Forrester, creadora de Lionas y con Paula Huidobro, manager del Pre Mix de BACRC. Equipos de hockey y rugby respectivamente, que trabajan con chicos con discapacidades, llevando la inclusión como bandera y las ganas de disfrutar la vida como motor. 

Si bien las historias de los dos equipos son diferentes tanto Silvina como Diego cuñado de Paula iniciaron sus actividades como padres inquietos y con ganas de ver a sus hijos, Clara y Simón, desenvolverse en el deporte. Ambos jugaban al hockey y al rugby dentro de los equipos de sus clubes y se habían vuelto fanáticos, tanto del deporte como del club. A partir de esto, sus padres decidieron promover tanto Lionas como el Pre Mix para que pudieran desarrollar esta pasión. 

Comienzos y Organización

Lionas empezó en septiembre de 2017, en una cancha prestada por Belgrano Athletic Club. En un primer momento, eran doce chicas que entrenaban una vez por mes. Dos meses más tarde eran veinticinco. Para principios del 2018, ya estaban entrenando domingo por medio. Mientras tanto, los demás domingos jugaban partidos con equipos convencionales, todos mezclados. Hoy en día, ya con el título de fundación, son ciento cuarenta personas de entre 4 y 44 años que se encuentran todas las semanas en un predio en Villa Devoto, prestado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Silvina es la head coach de todos los equipos, divididos por edades: de 4 a 10 años, de 11 a 15 años y de los mayores de 15. En este último, además se separan en cuatro grupos según su estado de conciencia.  

El Pre Mix, por su parte, se puso en marcha más recientemente, en septiembre de 2021. Luego de varios meses, y el verano de por medio, ya son veinte los chicos que entrenan de manera fija todos los sábados en BACRC. La dinámica, generalmente, es por habilidades. Se divide a los jugadores en dos grupos: uno que es más bien de entrenamiento y otro más lúdico. Además, como no todos logran registrar órdenes y llevarlas a cabo, juegan con lo que se llaman facilitadores. Son jugadores de distintas divisiones del club que ponen a disposición su tiempo para asistir y ayudar a los chicos del Premix dentro del campo de juego. 

¿Cómo lo viven los chicos?

Lo más importante que tienen estos equipos son las experiencias y momentos que le regalan a cada uno de sus jugadores. Tanto Silvina como Paula sostienen que el hockey y el rugby se convirtieron en herramientas de socialización e independencia.  

El nombre Lionas surgió como combinación de “Lionel Messi”, “las Leonas” y porque el equipo hace mucho lío. Entrenan siempre con un parlante prendido y con mucha onda, tanto entre las personas del mismo equipo como entre los más grandes y los más chicos. Además, Silvina destaca que hay casos de chicos que no se levantaban de la cama y hoy en día, sus padres sostienen que son otros.

 

Dentro del Pre Mix, Paula resalta que, una vez terminada la actividad, el equipo tiene su tercer tiempo. Comparten una hamburguesa en mesas largas, en el mismo lugar que lo hace el resto del club. Logran tener una experiencia como la de cualquier otro jugador. Además, luego de su actividad, muchos se quedan a ver a la primera de rugby.

¿Cómo lo viven los padres?

Si bien Lionas y el Pre Mix fueron creados para los chicos, también generan mucha satisfacción en los padres. Silvina nos cuenta que hicieron giras con los jugadores y uno de sus padres como acompañante. “Es fundamental que los papás generen un grupo ya que también es su lugar de pertenencia, en el que se sienten cómodos porque sus hijos son 100% aceptados”. Paula suma que no solo acompañan a sus hijos, sino que además empezaron a vivir ellos una vida de club en la que se permiten ir a tomar un café porque saben que sus chicos están bien cuidados. 

De cara al futuro

El objetivo de los equipos es seguir creciendo, que la inclusión deje de llamarse inclusión para convertirse en algo cotidiano y que el grupo no pare de transmitir el trabajo en equipo. Claramente, van por buen camino.

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