MISERICORDIA, MIEDOS Y APARENCIAS

Anselm Grun, famoso sacerdote alemán, conocido por unir la espiritualidad cristiana con la psicología moderna, vino a Buenos Aires.

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Texto: Catalina Rothberg

Anselm Grun, famoso sacerdote alemán, conocido por unir la espiritualidad cristiana con la psicología moderna, vino a Buenos Aires junto y dedicó dos días a dar conferencias tocando una serie de temas relacionados con Dios y el encuentro con uno mismo. Junto a Brother David, monje reconocido por su diálogo interreligioso, generaron un debate guiado por el padre Carlos Avellaneda. La invitación era no sólo a recurrir a Dios, sino también a ahondar en lugares de nuestro inconsciente y superar esos obstáculos que tantas veces nos lastiman.

Fue una jornada larga y muy positiva en varios aspectos. Tres conferencias en las que se planteó vivir la alegría de ser perdonados, perdonar a otros y a uno mismo, vivir agradecidos y sin aparentar y distinguir los propios miedos y angustias. Se respiraba entusiasmo y se notaba la incertidumbre en el ambiente. Pero todo fue fluyendo con mucha naturalidad. Ambos monjes, Anselm Grun y Brother David fueron presentando ideas y contestando dudas del público con una humildad y sabiduría que valió la pena presenciar.

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Hay ideas que superan cualquier edad, ideología o religión. Conceptos que podemos compartir por el simple hecho de ser humanos. Acá, un poco de lo que escuchamos y aprendimos.

  • VIVIR CON ALEGRÍA HACE BIEN A NUESTRA ALMA: reaccionar con alegría a los detalles pequeños de nuestra vida aumenta la intensidad con la que vivimos y expande nuestro corazón.
  • EL MISTERIO DE LA VIDA: hay aspectos que el ser humano no puede abarcar o entender. Sólo es posible comprender desde adentro, desde el corazón. Dejándonos conmover por lo más simple de la vida. Haciendo silencio y poniendo atención a las pequeñas cosas que le dan sentido a la vida.
  • LA SANA TRISTEZA: el mundo no puede basarse únicamente en pensamientos positivos. Hay un derecho a sentirse mal. Somos libres de sentirnos bien y también de sentirnos mal.
  • HAY QUE DESPERTAR LOS SENTIDOS: si desarrollamos bien nuestros sentidos, nos avivamos más y podemos vivir atentos a los acontecimientos que nos rodean, sean importantes o detalles pequeños.
  •  EL JUEZ INTERIOR: la culpa nos quita la alegría. Todos tenemos un juez interior que es fuente de disconformidad propia. Si somos misericordiosos podemos liberarnos de ese peso y vivir con alegría el momento actual.
  • LA PAZ Y LA ALEGRÍA DEL PERDÓN: hay que perdonarnos y despedirnos de todas las falsas imágenes de nosotros mismos. Tener el valor para bajar a nuestra humanidad, aceptando las propias fragilidades.
  • DEPENDENCIA SALUDABLE: depender puede significar esclavitud. Necesitamos de otros, pero siempre tiene que haber tensión entre pertenencia y estar solo. Si el propio ser depende de otros, no es saludable. Poder estar solo es una necesidad.
  • EL MIEDO PARALIZA: hay que manejar el miedo teniendo un diálogo con él. Es un llamado a despedirse de las imágenes equivocadas de uno mismo. Es importante hablar con Dios de los miedos, dándole la posibilidad de que los transforme.
  • LA ANGUSTIA PUEDE CONVERTIRSE EN PÁNICO: ahí podemos quedarnos atorados. Es cuando pasamos esa estrechez que superamos ese miedo, confiamos y renacemos.
  • PERDER EL CONTROL ASUSTA: el humano quiere controlarse y teme perderse. La angustia es importante para liberarnos del miedo, confiar en la vida y querer controlar menos lo que nos rodea. La vida consiste en superar obstáculos. Eso nos da madurez.
  • BENDECIR LO QUE NOS PRODUCE ANGUSTIA: la angustia nos aísla de los demás y nos quita vitalidad. Bendecir eso que nos produce angustia es una forma de superarla.
  • ACEPTAR NUESTRAS CONTRADICCIONES: decir “sí” a uno mismo y cargar con las propias cruces. Un trabajo diario en el que un nuevo día significa volver a mirarse y aceptarse uno mismo.

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