Nueva York: entre tendencia y apertura

Un recorrido súper personal de los rincones más exquisitos de la Gran Manzana.

Hace unos días tuve la oportunidad de viajar a Nueva York, ciudad que hacía dos años no visitaba y que nunca deja de sorprenderme. La idea principal fue la de presentar mis conservas En Un Abrir a casas especializadas en productos gourmet para que las probaran. Quedaron allá, con sus dueños. Y yo me traje un recorrido súper personal de los rincones más exquisitos de la Gran Manzana.

Texto y Fotos: Laura Di Cola

DESCUBRIENDO

No todos los días se viaja a Nueva York, así que divertirse y compartirlo fue la idea. Para eso, el equipo de Tigris y yo nos unimos en un fin común: recorrer un poquito de esta fascinante ciudad y, mediante un juego, llevar con nosotros a todos nuestros fans. Al juego lo llamamos “Descubriendo EUA”. Y así fue: invitamos a nuestros seguidores a descubrir dónde se escondían los frascos de conservas en las fotos que publicamos en nuestras redes sociales. ¡Y hubo un set de productos como premio para la ganadora!

La verdad sobre Nueva York no la tiene nadie. Recomendar es una utopía porque todo en esa ciudad es recomendable. Todo es top, todo tiene su sentido y su fin. Hasta lo sin sentido, en Nueva York cobra sentido.

Es por eso que no me siento cómoda recomendando; sí contando qué fue lo que más me atrajo. Cada lugar me recordó una de mis recetas favoritas. Es por eso que al finalizar cada recomendación, sugiero una receta inspiradora que podrán encontrar en la web de revista Tigris.

UNA ENTREVISTA: SARABETH (75, 9th Ave.)

Esta entrevista surgió como un sueño para mí. Sarabeth como producto es adorable, ¡ella como persona también! Siempre supe de la marca Sarabeth, hasta que me enteré de que existe también la persona. Es Sarabeth Lavine, una mujer de trabajo que persiguió su sueño y lo cumplió. Tanto ella como sus locales son de un gusto impecable y sus productos, ¡irresistibles! Esto es lo que resultó de mi encuentro con ella… “Todo empezó con la mermelada de Grandmère, la suegra de mi tía Ruth, con quien vivía en una casa de Long Island. Grandmère era tan francesa como un croissant y súper orgullosa de su cocina. Su verdadero éxito era la mermelada de naranjas y duraznos. La cocinaba a solas, sin que nadie viera su secreto. Jamás había escrito la receta. Hace varios años, en una visita que hicimos con mi hermano a mi Tía Ruth, le comentamos lo que extrañábamos la mermelada. Entonces ella nos apuntó los ingredientes y nos mandó a comprarlos. Sin duda, Tía Ruth la había visto cocinándola más de una vez. Ahí estaba, en nuestras manos, la fórmula de esta mermelada que había dejado un registro en nuestras vidas.

Unos meses después, mi hermano Mel y yo hicimos la primera tanda de cincuenta frascos para nuestros amigos. Años más tarde, me embarqué en el diseño del menú de un café que abriría mi marido. El día de la inauguración, a la gente le encantó la mermelada. Ésa fue la puerta a un emprendimiento propio y los pedidos empezaron a llegar en seguida. Nuestro departamento quedó chico y tuvimos que mudarnos. Así empezamos a crecer como empresa y como familia. En un momento en el que en Manhattan se servía comida con estilo, mi comida casera y de familia era distinta. Colas de gente buscaban nuestros panqueques, scons, pan, y nadie pudo resistirse a la mermelada de naranjas y duraznos”.

UN COFFEE STORE: JOE (131 West, 21st St.)

Ni siquiera el descanso se mantiene inmóvil en esta ciudad donde todo es movimiento. Donde falta un poco de energía, allí está Joe. En Nueva York hay muchísimos coffee stores. Todos funcionan más o menos de forma parecida: pedís tu café, te sentás en el local o en la calle, o lo llevás y seguís tu día. Encontré una fuerte competencia entre todos. Para mí, el premio se lo lleva Joe. ¿Las razones de mi elección?

1. Su café es diferente en sabor: más dulce que el resto, tiene menos acidez y eso lo hace ser una bebida mucho más amable. Esto se debe a que sus granos se tuestan cuando llegan a su punto máximo de maduración.

2. Su café tiene estilo propio: es que al tener su propia escuela de baristas, esto es posible. 3. El personal, encantador y súper amable.

UN ROOFTOP BAR: THE PRESS LOUNGE (653, 11th Ave. – piso 16)

Nueva York ofrece todos los días un sueño diferente y la posibilidad de volar con la imaginación y con la mirada. Roof …TOP. ¡Topísimos! Mirar Nueva York desde otro lugar es otra de las caras de esta fascinante ciudad.

Termina el día, enérgico, soñado y casi brutal (en el buen sentido). Nada mejor que finalizarlo desde lo alto. Los techos, terrazas o rooftops son una tendencia que pisa fuerte en Nueva York. The Press Lounge me dejó un sello especial. ¡El lugar da la sensación de estar flotando sobre el río Hudson!

Probé un trago inolvidable: el Market, una infusión de pomelo en tequila blanco con un toque de albahaca. Aquí, el Malbec es mendocino. Un vino mejor que otro, un trago mejor que otro.

UN PARQUE: BRYANT PARK (6th Ave., entre 40th y 42nd St.)

Un poco de historia… Entre las Calles 40 y 42, en la Sexta Avenida al lado de la New York Public Library, se encuentra Bryant Park, un parque muy bien cuidado y de gran tamaño. Fue nombrado Bryant en honor al poeta y periodista William Cullen Bryant.

Hoy es el lugar preferido por mucha gente, más que nada porque cumplió con su primer objetivo: que haya paz. Debajo de los árboles, el banco HSBC armó bibliotecas con libros que la gente disfruta, lee y cuida. A partir de las cinco, los oficinistas disfrutan de un after office al aire libre. Durante los mediodías, es ideal para frenar un rato y comer algo. En los meses de invierno se puede patinar en una de las pistas de hielo más grandes de la ciudad.

UNA LIBRERÍA: KITCHEN ARTS & LETTERS (1435 Lexington Ave.)

Es una librería dedicada exclusivamente a la comida y la bebida. Tiene una mezcla interesante de los últimos lanzamientos y los best sellers del momento. Con un stock de más de 12.000 títulos, Kitchen Arts & Letters es imperdible. Visitarla y hablar con su encargado Matt Sartwell es súper enriquecedor. Así lo hicieron famosos chefs como Julia Child o James Beard. Hoy la visitan desde chefs con estrellas Michelin, hasta amas de casa aficionadas.

No sólo tiene libros de cocina, sino que también hay manuales técnicos. Esta combinación es muy enriquecedora para todo aquel que se toma el arte de cocinar como “palabras mayores”.

UN LUGAR: EATALY (200, 5th Ave.)

Eataly NY es mucho más que una simple experiencia gastronómica. Es un espacio para aprender, comprar, cocinar y pensar en la comida. ¡Encantador y encantado! Todas estas cosas pueden hacerse a la vez. El pilar de Eataly es un fuerte propósito pedagógico y de democratización del saber lo que se come, lo que se podría comer mejor y cómo prepararlo sin haber estudiado en una escuela de cocina. Nadie sale de Eataly sin aprender algo nuevo. El resto, vender productos o comer en uno de los restaurantes, es sólo una consecuencia lógica. La oferta no es sólo de productos frescos, sino que suma también conservas, aceites, vinos y, sobre todo, mozzarella di búfala y pasta fresca. Además, cuenta con una fábrica de cerveza y una panadería que se pone en marcha a las tres de la mañana y de la que salen cada día setenta tipos distintos de pan.

En Eataly se dictan cursos de cocina y se realizan degustaciones. También hay una librería especializada en gastronomía. Se puede elegir entre decenas de propuestas gastronómicas diferentes, para todos los gustos y bolsillos. ¡Súper sabroso!

UNA COMIDA AL PASO: NUCHAS (Broadway & 44th, Times Square)

La isla de Manhattan está repleta de ofertas de comida al paso. Food trucks, food carts y kiosks son sus grandes representantes. La mayoría circulan por Downtown, distrito financiero de la ciudad, donde son más buscados. ¡Los financistas sí que no pierden tiempo! Paradójicamente, lo mejor que encontré en este viaje no estaba en Downtown sino en Times Square (“Times” significa tiempos en castellano). Se llama Nuchas.

Nuchas es una especie de kiosco que vende finger food. Sus estrellas: las empanadas, especialmente la de portobellos y espinacas. ¡Increíble! No son casuales las empanadas de Nuchas ya que Ariel, su dueño, es argentino. Súper simpático… ¡No podía ser de otra forma! Ariel lleva años en la industria alimentaria. Sus productos se venden en prestigiosas casas como Cholle Todos, Williams-Sonoma y Zabras, entre otros.

¡Laura nos comparte 7 recetas exquisitas para hacer en casa! Hacé click aquí para verlas.

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