Apostamos a que más de uno de ustedes se interiorizó en lo que respecta a plantas y diseño del jardín durante la pandemia. Pues con más tiempo puertas adentro, las ganas de disfrutar de los espacios verdes fueron en ascenso; y la huerta probablemente no fue la excepción. Se acerca la siembra de primavera-verano, por eso aprovechamos a compartir con ustedes algunos tips infalibles que deberían estar impresos y pagados en algún rincón de su cocina.

1. Cuantas más horas de sol, obtendremos una mayor producción. Podremos sembrar más variedades de frutas y verduras. Las hortalizas como tomate, berenjena, habas o coliflor, por ejemplo, requieren de unas cinco o seis horas diarias de sol. En cambio las de hojas verdes como lechuga, rúcula, calabaza, o espinaca, crecerán perfectamente con tres o cuatro horas de sol diarias.

2. Si la huerta está elevada drenará mejor. Eso evitará que se acumule agua de lluvia. Si trabajamos en cajón o macetas, se recomienda ubicarlos en altura y que no tengan un ancho mayor al de nuestros brazos, así trabajaremos más cómodos.

3. Fertilizar la huerta con compost es la mejor opción para nuestro suelo y plantas. De esta manera nos aseguramos que las raíces tomen los azúcares, agua y minerales necesarios durante su desarrollo. Si agregan compost durante los meses de primavera y verano, notarán los resultados.

4. ¿Qué hay del riego? Cuanto más sol reciba la huerta, más alta será la frecuencia de riego. En primavera es recomendable regarla día por medio. Llegando el verano, todos los días.

5. Cosechemos nuestras propias semillas: La mayoría de las plantas de la huerta crecen en una determinada estación. Estas nos dejarán semillas que podemos tranquilamente recolectar y guardar en un sobre de madera en, lejos de los rayos del sol. Llegada la siguiente estación, podremos sembrarlas a suelo directo o en almácigos (aplican los cartones de huevos y envases descartables).

6. Calendario de siembra: Si contamos con cinco horas de sol o más, podremos sembrar en primavera-verano, tomate, ají, batata, coliflor, choclo, chauchas, calabaza, zapallo, sandía, pepino, rabanito, remolacha, zucchini, zanahoria, y hasta melón. Si no alcanzamos las cinco horas de sol, podemos optar por acelga, menta, rúcula, hinojo, ajo, cebollas, cebolla de verdeo, cubilete, puerro, kale, lechuga, radicheta, perejil, cilantro.


7. Rotación y asociación: Para evitar que el suelo agote la totalidad de sus nutrientes rápidamente, las maniobras de “rotar y asociar”, son aliados importantes en las huertas. En donde anteriormente plantamos una legumbre de hoja (como la lechuga), podemos plantar una con fruto (como el zapallo); en eso consiste la rotación.

Asociar, en cambio, implica sembrar especies de diferente crecimiento juntas para optimizar el espacio. Ejemplo: Pepino con Albahaca, lechuga con ciboulette, tomate con puerro, ajo y cebolla.

8. Sin polinización no hay cosecha posible, por eso decimos que las flores son más que necesarias en una huerta. Algunas que podemos plantar: copetes, margaritas, amapolas, verbenas, lavandas, entre otras.

9. La observación es fundamental. Si chequeamos nuestra huerta día a día, aprenderemos a registrar sus ciclos, sus necesidades y la presencia de plagas o enfermedades.

María Laura Vidal Bazterrica – Paisajista – @itasflowers

Contacto: 15-4991-6073 – marialauravidal@hotmail.com

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