Arquitectura, naturaleza y sensación de hogar

En Costa Esmeralda, esta tercera casa de DESUR propone una arquitectura de inspiración costera, donde los materiales, la luz y la relación con el paisaje construyen una propuesta cálida, contemporánea y pensada para disfrutar.

Construida con ladrillos de hormigón celular revestidos con placas de siding, la vivienda combina techos altos, estructuras y detalles de madera y una selección de revestimientos que aportan textura y carácter. La paleta de tonos neutros acompaña el conjunto y refuerza una sensación de amplitud que se percibe desde el ingreso.

Una casa abierta al entorno

Los grandes paños vidriados, resueltos con carpinterías de PVC, permiten que la luz natural sea protagonista y generan una conexión permanente entre los interiores y el paisaje. Piedra, madera, vidrio y vegetación se encuentran en distintos sectores de la casa, logrando un equilibrio entre arquitectura y naturaleza.

La cocina continúa con esta misma identidad. Su distribución prioriza la funcionalidad y está pensada para acompañar el uso cotidiano, sin perder la estética general de la vivienda. En los dormitorios y espacios privados, la propuesta se vuelve más íntima, pero mantiene la luminosidad y el vínculo visual con el exterior.

Vivir hacia afuera

Uno de los grandes protagonistas de la casa es el espacio exterior. La galería, el deck, la piscina y el jardín funcionan como una extensión natural de los ambientes interiores y generan diferentes escenarios para descansar, reunirse y disfrutar al aire libre.

Más que espacios independientes, estos sectores forman parte de una misma manera de habitar: una casa abierta, luminosa y conectada con el entorno.

Con una propuesta que combina eficiencia constructiva, materiales nobles y una estética serena, esta casa de DESUR encuentra su identidad en el equilibrio. Una arquitectura que acompaña el paisaje de Costa Esmeralda y crea, en cada ambiente, una verdadera sensación de hogar.

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