Un refugio donde arquitectura y paisaje se encuentran para invitar a quedarse.
En San Sebastián, esta casa de fin de semana de Mayra Martínez fue pensada como un refugio para desconectar, pero también con la flexibilidad necesaria para convertirse, con el tiempo, en una vivienda permanente.
El proyecto, desarrollado por Barbalaco Arquitectos junto a Marcatublanco, propone una arquitectura clara, donde la relación con el entorno y la calidad de los espacios son protagonistas.
La planta baja se organiza como un gran espacio social abierto, priorizando la continuidad visual hacia el agua y la conexión con el exterior. La cocina, el lavadero y el toilette se disponen de manera lineal sobre la cara sureste, liberando el resto de la planta para una mayor fluidez y flexibilidad en el uso.
La materialidad se resuelve a partir de una paleta sobria, donde el hormigón visto define la expresión de la casa y funciona como base neutra para el resto de los materiales. La madera aporta calidez en puntos estratégicos, mientras que las carpinterías y el equipamiento en tonos oscuros suman profundidad y coherencia visual.
En la planta alta, la suite principal se posiciona para aprovechar al máximo las vistas hacia la laguna. Un balcón privado y una escalera que conecta directamente con el jardín refuerzan el vínculo entre interior y exterior, uno de los ejes centrales del proyecto.
El interiorismo acompaña esta lógica con una selección cuidada de mobiliario y texturas naturales. Los espacios sociales, amplios e integrados, se articulan con una cocina abierta hacia la galería, donde se desarrolla el sector de parrilla, pensado como punto de encuentro para reuniones con familia y amigos.
La piscina con borde infinito extiende visualmente el agua hacia el interior del lote, mientras que la laguna se integra como parte del paisaje cotidiano, aportando calma, luz y amplitud.
El resultado es una casa luminosa y versátil, donde cada decisión proyectual acompaña una forma de habitar más relajada, en conexión con el entorno. Un espacio pensado para escapadas de fin de semana que, naturalmente, invita a quedarse.