Maritchu Seitún, psicóloga y psicoterapeuta, dice que hoy no está facilitado el ambiente para el juego. Durante una charla para padres en el colegio Saint Mary de Pilar del Este, la orientadora de padres confluye en que existe el “arresto domiciliario” de los hijos para comodidad de los padres.

Texto: María Ducós   –   Fotos: Carolina Chas

La importancia de los cuentos para la infancia de cualquier niño es fundamental. En ellos se transmiten valores, historias y enseñanzas a través de las generaciones que colaboran en su imaginación, creatividad y aprendizaje. Así se va gestando su personalidad y empiezan a conocer el mundo que los rodea. Medir la exposición a la televisión es también una manera de educar. Es prudente que el chico sepa que hay horarios para todo: para jugar, para bañarse, para mirar tele y para ordenar.

En cuanto a los juegos, es imprescindible que los chicos se diviertan con chicos de otras edades, esto colabora en la cooperación y descarta la competencia absurda que termina con peleas y enojos. Hoy en día la competencia anula a muchos chicos, dejándolos afuera del sistema por ser más tímidos o introvertidos. Está comprobado que conectar con otros reduce el estrés y descarga ansiedades.

¡Qué lindo que es cuando contamos cuentos propios! Los chicos se dan cuenta cuando esas historias son auténticas y no copiadas de otros porque reconocen la familiaridad de los personajes y de las situaciones. Esos cuentos nos pueden ayudar para hacerles entender diversos contextos: viajes, ir al médico, ir al dentista, empezar el jardín, un nuevo hermanito. Incorporar información de manera lúdica también es un buen instrumento para hablar sobre temas más sensibles como la muerte, mudanzas, control de esfínter, etc.

También es sano favorecer el juego libre, que los chicos inventen nuevas reglas, que investiguen otras maneras de jugar y para eso hay que habilitar los tuppers y las cacerolas de la cocina y los zapatos del ropero. Dejarlos jugar a su manera incentiva la imaginación, el ingenio y la creatividad. “Con el juego hacemos activo lo que nos sucede pasivamente”, asegura Maritchu.

Por último, la psicóloga hizo especial mención a las celebraciones. Los cumpleaños, la navidad, el día de reyes son conmemoraciones y festejos con un enorme valor simbólico que es importante conservar y hacer de ellos grandes recuerdos. Y estas fechas no comienzan el día mismo asignado en el calendario, sino que empiezan mucho antes, preparando lo que va a venir. Así logramos que los chicos se metan de lleno en cada evento y se genere un ritual que no olvidarán jamás.

 

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