Hay postres que nunca pasan de moda, y la crème brûlée es uno de ellos. Su delicada crema de vainilla y la inconfundible capa de caramelo crocante la convierten en una receta elegante, ideal para cerrar una comida especial o sorprender a los invitados. Aunque suele asociarse con la alta cocina, prepararla en casa es mucho más sencillo de lo que parece.

En esta oportunidad, Loli Dodds, junto a SMEG, comparte su versión de este clásico de la pastelería francesa, con una textura extra cremosa y algunos consejos para lograr un resultado perfecto.

Ingredientes

Para la crème brûlée (2 porciones grandes)

  • 200 ml de leche
  • 200 ml de crema de leche
  • 65 g de azúcar impalpable
  • 4 yemas
  • 1 chaucha de vainilla o 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para caramelizar

  • Azúcar
  • Soplete de cocina

Para decorar

  • Crema de leche batida
  • Pasta de pistacho (opcional)
  • Pistachos picados
  • Flores comestibles

Preparación

En una cacerola, calentá la leche, la crema de leche y la mitad del azúcar hasta que la mezcla esté bien caliente, sin que llegue a hervir. Retirá del fuego.

Colocá las yemas, el resto del azúcar y la vainilla en una licuadora. Procesá unos segundos hasta integrar y, con la licuadora en velocidad baja, incorporá de a poco la mezcla tibia de leche y crema. Licuá apenas hasta obtener una preparación homogénea.

Colá la preparación para eliminar cualquier impureza y repartila en dos moldes individuales.

Para la cocción, prepará un baño María colocando papel absorbente en la base de la fuente donde irán los moldes; este sencillo truco evita que se deslicen durante el horneado.

Llevá al horno precalentado a 110 °C durante aproximadamente 30 minutos. El tiempo puede variar según cada horno, por lo que es importante controlar la cocción: la crema debe quedar apenas firme, sin hervir ni formar burbujas.

Dejá enfriar por completo y luego refrigerá durante al menos cuatro horas, o idealmente de un día para el otro, para que tome la consistencia perfecta.

Al momento de servir, espolvoreá una capa uniforme de azúcar y caramelizala con un soplete hasta obtener una superficie dorada y crujiente.

Completá con crema de leche batida, un toque de pasta de pistacho (si lo deseás), pistachos picados y flores comestibles para una presentación elegante.

Un clásico que siempre sorprende

El verdadero encanto de la crème brûlée está en el contraste de texturas: una crema suave y sedosa que se esconde bajo una fina capa de caramelo crocante. Ese característico «crack» al romper la superficie con la cuchara es parte de la experiencia y una de las razones por las que este clásico francés sigue conquistando generación tras generación.

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