Rochi Sporleder y el arte de reinventarse desde el amor, la resiliencia y una nueva forma de habitar lo cotidiano
En 2023, una infección cambió su vida para siempre. Hoy, Rochi Sporleder transforma el dolor en propósito, abraza una nueva manera de estar en el mundo y acompaña a otros desde una sensibilidad más profunda. Una historia de vínculos, fe y reconstrucción.
Hay historias que no empiezan donde terminan.
Historias que, en medio de lo impensado, encuentran una nueva forma de existir.
La de Rochi Sporleder es una de ellas.
En 2023, una infección por piógenes la enfrentó a un escenario límite. Lo que siguió no fue solo un proceso médico, sino una transformación integral. “Fue un antes y un después. No solo físico, sino emocional”, resume.
Pero incluso en ese contexto, hubo algo que nunca faltó: el amor.
El amor que sostiene
Durante su internación, sus amigos organizaron una red de contención tan concreta como conmovedora.“Acamparon en la planta baja del sanatorio… hicieron un camping enorme. Y se turnaban para que yo no estuviera sola en ningún momento”.
Esa presencia constante fue clave. Como también lo fue el motor que la esperaba en casa:“Mi marido y mi hija fueron los grandes pilares para que yo tuviera ganas de seguir”.
En ese entramado de afecto, Rochi descubrió algo que no había dimensionado:“Apareció un amor enorme, mucha fe, mucha confianza. Nunca estaba sola. Y eso lo cambió todo”.
Un cuerpo más fuerte, una mirada nueva
El proceso también le dejó una certeza inesperada: “Descubrí que mi cuerpo era más fuerte de lo que creía. Y yo también”.
Hoy, su vida transcurre en silla de ruedas. Lejos de ser solo una limitación, se convirtió en una puerta hacia otra forma de vincularse con el mundo.“Estar en silla de ruedas me generó un acercamiento distinto a las personas”, cuenta.
Reconoce las barreras, pero también el aprendizaje:“Hay cosas que ahora no puedo hacer… pero también hay cosas que ahora puedo y antes no”.
“Aceptar que el cambio es parte de la vida también es crecer.”
Barajar y dar de nuevo
Reinventarse fue inevitable.“Todo fue volver a dar las cartas de nuevo”. Sin embargo, hay algo que permanece intacto: su impulso vital. Antes de todo esto, Rochi ya era una persona activa, llena de proyectos. Y eso no cambió.
“Las ganas de seguir buscando cosas nuevas siguen estando”.
Hoy, ese impulso se traduce en nuevos caminos: está escribiendo su libro, desarrollando contenido en redes y dando charlas motivacionales. Pero, sobre todo, está encontrando un propósito en acompañar a otros.
“Haber estado tan en contacto con el dolor me dio una capacidad enorme de conectar con quienes la están pasando mal”.
“La felicidad muchas veces está en esto: en estar conectado con otro.”
Una nueva forma de disfrutar
El dolor dejó huellas, pero también abrió nuevas dimensiones.
Hoy, Rochi habla de un disfrute más consciente, más presente.
“Desarrollé un disfrute mucho más sensible, mucho más despierto”.
Y en esa sensibilidad aparece una de sus definiciones más potentes: “La vida me dio limones… pero estoy haciendo una limonada muy rica”.
Porque en medio de lo inesperado, Rochi no solo se reconstruyó: se redescubrió.
“Hoy soy una mejor persona gracias a lo que me pasó. Y eso me hace feliz”.
Una historia que no niega el dolor, pero elige transformarlo.Y que recuerda, con una claridad conmovedora, que incluso en los momentos más oscuros… siempre puede haber luz.
Gracias, Rochi, por compartirnos tu historia. Por poner en palabras un camino tan profundo. Sos un ejemplo de resiliencia, fuerza y de cómo transformar la adversidad en un nuevo camino.