Texto: María Laura Vidal Bazterrica – Paisajista – @itasflowers

A diario somos testigos del mal trato que el ser humano prodiga a nuestro planeta con fumigaciones descontroladas, malas podas, talas sin un programa forestal, plantaciones de especies erróneas, entre otras causas. Nos preguntamos qué podemos hacer desde nuestro humilde y silencioso lugar. La respuesta está en la misma naturaleza.

Empecemos por saber qué significa la palabra autóctona. Es un término que quiere decir “originario o nacido en el mismo país o lugar en que se encuentra”.

El espacio verde con mariposas cobra un valor único, tanto ornamental como sustentable. Hoy necesitamos trabajar nuestros canteros y macetas con plantas autóctonas que son las responsables de atraer insectos y pájaros que actúan en forma directa con la polinización.

Si plantamos especies nativas, crearemos jardines donde las mariposas encuentren su hábitat, y controlen las plagas en su etapa de oruga, comiendo insectos y gusanos que se alimentan de determinadas especies. También evitan que otras crezcas demasiado y corten el desarrollo.

Si nos ponemos a observar la naturaleza, descubriremos que las plantas funcionan en equipo junto con otras plantas, los seres vivos, el clima y la tierra donde se encuentran, en una perfecta armonía y equilibrio, donde cada especie animal o vegetal cumple una determinada función.

  • El perfume, el color del fruto, el color y la forma de la flor atraen a los insectos, a los picaflores y a las mariposas que viajan de una flor a la otra, participando de la polinización cruzada que tiene mucho valor para nuestras plantas y la transformación de las especies;
  • El néctar es alimento de muchos insectos, pájaros y mamíferos.

Algunas especies acuáticas y palustres como juncos y totoras, que crecen densamente en las riberas de los ríos, sirven de refugio para gallaretas, ranas y coipos, entre otros animales. Además, colaboran en la protección de las erosiones y protegen especies del viento. Los famosos helechitos de agua son purificadores, generando abono orgánico que hace de control de insectos acuáticos como mosquitos y moscas de agua. Los repollitos de agua poseen aplicaciones medicinales. La herbácea palustre, llamada Sagitaria Montevidensis atrae especialmente a la mariposa, vive en aguas contaminadas trabajando en su saneamiento.

Existen plantas venenosas que no pueden ser ingeridas por determinados animales y en cambio sí por otros. Por esta razón, las especies vegetales no son el alimento de todos los herbívoros.

Durante el otoño y la primavera, el Oxalis, o comúnmente conocido como trébol en flor, cuyo color contrasta con el verde del césped, colabora atrayendo insectos para la polinización. Ideal para plantar en zonas silvestres, sobre todo en grandes extensiones sin pisoteo.

Plantando especies nativas colaboramos con nuestro ecosistema y nos sumamos al equilibrio propio de la naturaleza. En este caso, las plantas autóctonas que hace más de dos siglos conviven en nuestro país solo necesitan estar ubicadas a pleno sol.

Algunas especies y su ubicación dentro del diseño:

  • Thevetia: arbusto de flor rosada o amarilla, su altura final es de tres metros. Necesita sol y se la debe proteger de las heladas.
  • Solanum Rantonetti: arbusto de flor lila, con una altura dos metros y un diámetro de uno.
  • Asclepia Curassavica: herbácea de flor naranja. Los pulgones, atraídos por la flor, son el alimento de una oruga que luego da vida a la mariposa tan famosa llamada Monarca.
  • Hibiscos acuáticos: arbusto palustre de flor rosada. Su altura final es de un metro y medio y es ideal para estanques y lagunas. No sufre el frío.
  • Zefirantes: herbácea acuática con porte bajo de flores blancas en primavera y en otoño. Con sus flores blancas de noches sobre el agua, se creía que el río brillaba y por eso se lo llamó Río de la Plata.
  • Ludwigia Elegans: herbácea de flor amarilla rústica y caduca. Atrae insectos.
  • Muelembekia: trepadora de gran desarrollo. Sus flores son pequeñas y blancas.
  • Talinum Paniculatum: cubre suelo rústico perenne, atrae mariposas, flor en primavera y en verano.
  • Solidago: planta salvaje de nuestra pampa que solemos encontrar en los laterales de los caminos y en las banquinas. Es de color amarillo, muy decorativa e ideal para floreros.
  • Aristolochia Elegans: trepadora de la zona norte de nuestro país. Es de crecimiento rápido, de flor bordó con una mancha semejante a un ojito en el centro. Se la debe proteger de las heladas.
  • Verbena Bonarensis: herbácea de amplio periodo de floración lila, es la flor provincial de Buenos Aires.
  • Rivina Humilis: herbácea de flor roja que atrae mucho a la mariposa.

    (…) a ti elevamos esta plegaria de reconocimiento y amor, porque tu elaboras en tus diminutos granos verdes el pan nuestro de cada día y creas los frutos y legumbres que nutren nuestros cuerpos (…).
    Por Lorenzo R. Parodi (1895-1966), docente agrónomo e investigador argentino que dedicó su vida al estudio de nuestra fauna.
FacebookTwitterEmailShare