Una casa que se integra al paisaje costero, combinando materiales nobles, luz natural y una arquitectura pensada para habitar cada momento frente al mar.
En Costa Esmeralda, frente al mar, Casa Azurra se presenta como un refugio pensado para habitar el paisaje sin imponerse sobre él. Diseñada por Marina Lorenzetti y Alex Fève, de @portaarquitectura, la casa nace inspirada en la arquitectura mediterránea y en la búsqueda de una identidad propia, donde la simpleza, la materialidad y la conexión con el entorno son protagonistas.
La propuesta se organiza en distintos niveles que acompañan la topografía del terreno. En planta baja, los espacios sociales se abren de manera amplia y luminosa, invitando a vivir el exterior desde el interior.
Un ala independiente aloja las habitaciones de los niños, mientras que, medio nivel por encima, se ubica una suite de invitados con acceso propio, pensada para ofrecer privacidad. En la planta alta, la suite principal se convierte en un espacio íntimo, con vistas privilegiadas y una fuerte conexión con el entorno natural.
La elección de materiales refuerza esta idea de permanencia y calidez: mármol travertino, piedra mabelplata, troncos y pilotes recuperados aportan textura y autenticidad, construyendo una estética que se integra de manera orgánica con el paisaje costero.
Lejos de competir con su entorno, Casa Azurra se adapta y lo potencia. La vegetación existente se respeta y la arquitectura acompaña, entendiendo que el verdadero valor está en el equilibrio entre lo construido y lo natural.
Un proyecto que invita a bajar el ritmo, reconectar y disfrutar de los últimos días junto al mar, cuando la temporada empieza a despedirse pero la esencia del lugar permanece intacta.
Gracias a Marina y Alex , por el recorrido y por compartir esta lindísima casa.