Una propuesta simple para armar una mesa rica y linda de té en otoño
Hay recetas que invitan a frenar. A meterse en la cocina, prender el horno y dejar que el tiempo tenga otro ritmo.
Estos scons de queso son de esas: simples, cálidos y perfectos para acompañar una mesa de té en una tarde de otoño.
Con una textura suave por dentro y apenas crocante por fuera, funcionan como base ideal para combinar con opciones frescas y cremosas. Desde palta con limón hasta un buen brie con brotes o tomatitos, cada combinación suma capas de sabor y hace de este momento algo para compartir.
Una receta fácil, rendidora y versátil, pensada tanto para el disfrute cotidiano como para armar una mesa linda, de esas que invitan a quedarse un rato más.
Ingredientes
- 250 g de harina leudante
- 2,5 g de sal fina
- 75 g de manteca fría en cubos
- 150 ml de crema
- 100 g de queso sardo
- 50 g de queso parmesano / goya / reggianito
(Tip: podés hacer el doble de la receta para una mejor presentación en mesa)
Adicionales para servir
- Palta + limón
- Brie
- Brotes
- Tomatitos
Rinde: 7 unidades de aproximadamente 75 g
(Base de triángulo: 6 cm, 10 cm de largo y 2 cm de altura)
Paso a paso
- En un bowl, mezclar la harina, los quesos rallados, la sal y la manteca fría en cubos.
- Trabajar la mezcla con cornet o en batidora (con lira) hasta lograr un arenado.
- Incorporar la crema y unir la masa sin amasar.
- Volcar sobre la mesada, formar un bollo y estirar hasta 1,5 cm de espesor.
- Plegar la masa sobre sí misma y volver a estirar hasta alcanzar unos 2–2,5 cm de altura (aprox. 20 x 42 cm).
- Cortar triángulos (base de 6 cm, 10 cm de largo).
- Llevar al freezer.
- Precalentar el horno a 160 °C.
- Hornear directamente desde el freezer durante 20–25 minutos, hasta que estén dorados.
Utensilios
Tabla de mármol, cornet, bowl, rallador, cuchillo, palote, regla, placa y silpat.
El cierre está en la mesa: una tetera linda, unas tazas de té y cubiertos que visten, ideales para armar una escena cálida y relajada. Gracias a Casabutik por inspirarnos a crear esta mesa tan linda. Invita a bajar el ritmo, prender la pava y transformar esta receta en un verdadero momento de disfrute. Porque en una tarde de otoño, a veces todo se trata de eso: servir algo rico, compartir y quedarse un rato más.