Por María Ducós

Todo empezó con el mundial de Rusia 2018. Convocó a los medios locales de Córdoba y les ofreció cobertura gratis. Así, con un entusiasmo que traspasa la pantalla, lleva más de 30 países recorridos y las experiencias se acumulan en su memoria y en su cuenta @pasaje.en.mano. Un zoom a la historia de Agustina López.

Cuando lo que ven tus ojos y experimentan tus sentidos es mucho más de lo que alguna vez imaginaste; cuando descubrís que el viaje no es sólo el lugar físico, sino las personas que te acompañan; cuando tenés miedo a acostumbrarte a tanta belleza de este mundo, ahí es cuando cae la ficha: la felicidad sabe mejor cuando es compartida. 

Al fin y al cabo, por más de que las redes sociales nos muestren las maravillas de tantos rincones de nuestra casa común -que son infinitas y siempre impactantes-, nada es más atractivo que poder compartir esa fascinación por un nuevo paisaje, por los sabores renovados de un plato típico o por la simple y honda experiencia de sentirse vivos.

En esta fina sintonía se encontraba Agustina López cuando, a punto de partir para Rusia en el Mundial 2018, se dijo que ya no se podía guardar más viajes, que necesitaba contarle al mundo la magia que le producía explorar nuevos lugares. Así fue que abrió sin dudar @pasaje.en.mano, independientemente de si tenía o no seguidores, decidió empezar a contar sus andanzas. Dio aviso a un par de medios de su Córdoba natal y se embarcó en su primera aventura de cobertura mediática. Periodista, licenciada en Comunicación y fanática de las redes sociales, su IG se convirtió en su herramienta de trabajo y en la guía de viajes de tantos.

Lanzarse a la aventura

“Mi IG es un total prueba y error, es también mi adrenalina pero también esa plantita que tengo que regar todos los días creando contenido, respondiendo mensajes. Nunca me imaginé lo que vendría después”, relata Agus que ya cosecha 220.000 seguidores. Sin llevar la cuenta de la cantidad de destinos visitados, Agus asegura que más que números, su memoria retiene momentos, personas, charlas. “Soy de repetir y volver a donde fui feliz”.

Se acuerda de su primer viaje a Disney con su mamá y su abuela siendo muy chica y confirma que viajar lo lleva en la sangre. Y en este camino de mostrar eso que tanto le gusta empezó de abajo, haciendo canjes pero, por sobre todas las cosas, pensando en la composición de su público: una comunidad amante del viaje, del turismo, del ocio y el lifestyle. “Hoy la relación con las marcas tiene que estar centrada en el respeto del propio público. Creo que esta comunidad se formó más de las veces que dije que no por cuidar a mi público”, afirma.

Comunicar la maravilla de este mundo

Agradecer y mostrar lo lindo de la vida es uno de sus principios. “Soy una afortunada de mi trabajo y trato de mostrar esa alegría en mi cuenta”. Busca ser honesta con su público porque es la autenticidad la clave para ganarse la confianza de sus seguidores. “La gente conecta con otra gente y no con paisajes, por eso humanizar la cuenta y mostrarme tal cual soy me dio mucha paz”. 

La pandemia, como a todos, le dejó sus enseñanzas. Si bien el largo plazo y la anticipación tiene sus ventajas, la imprevisibilidad de un virus que cerraba fronteras y restringía vuelos, la hizo amigarse con los planes espontáneos y los viajes improvisados. Curiosa e inquieta, el último tiempo lo dedicó a recorrer el país con sus mil maravillas, ahora busca volver a lo internacional y mostrar que sí se puede viajar.

Hoy se acuerda de tantas voces que en su momento le dijeron que estaba completamente loca por darle a IG tanta importancia. Pero seguir esa intuición que le decía que mostrarse era el primer escalón de un lindo camino más el apoyo incondicional de su familia y su novio fueron las alas para no achicarse y confiar en su proyecto. 

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