Una propuesta simple para armar una mesa rica y linda de té en otoño

Hay algo en las tardes de otoño que invita a bajar el ritmo. A prender el horno, preparar algo rico y disfrutar del ritual de servir. Estos scones clásicos, en colaboración con Loli Dodds, son perfectos para eso: simples, caseros y siempre bienvenidos en la mesa.

Con una textura suave y apenas dorada, se pueden abrir fácilmente al medio para sumar lo que más te guste: dulce de leche, queso crema, mermelada de frambuesa o incluso queso sardo. Una receta versátil, ideal para compartir o para tener siempre lista.

Rinden aproximadamente 7 unidades (de unos 7 cm ya horneados).

Ingredientes:

  • 400 g de harina 0000
  • 113 g de manteca fría
  • 133 g de azúcar
  • 10 g de sal
  • 20 g de polvo de hornear
  • 225 g de crema
  • Ralladura de 1 limón

Para acompañar:

Queso sardo / Dulce de leche/ Queso crema/ Mermelada de frambuesa

Paso a Paso :

En un bowl, poné los ingredientes secos: harina, sal, azúcar y polvo de hornear. Hacé un hueco e incorporá la manteca fría en cubos. Con la punta de los dedos, trabajá la mezcla hasta lograr un arenado. Sumá la crema y la ralladura de limón, y uní la masa sin amasar sobre la mesada.

Estirá la masa entre dos papeles film o manteca, dándole forma rectangular o cuadrada. Llevá a unos 3 cm de espesor, plegá sobre sí misma y volvé a estirar hasta alcanzar unos 2,5 cm. Este paso es clave para lograr que luego se puedan abrir fácilmente.

Dejalos reposar en la heladera. Luego cortá (pasando el cortante por harina cada vez) en piezas de aproximadamente 6 cm y colocalos sobre una placa enharinada o con silicona. Volvé a llevar al frío.

Con el horno precalentado a 160°C, cociná durante 30 a 35 minutos, hasta que estén levemente dorados. Dejalos entibiar antes de abrirlos y sumarle tus acompañamientos favoritos.

Tip: estos scones funcionan perfecto para freezar. Podés hacer una buena cantidad, hornear algunos en el momento y dejar el resto crudos y cortados en el freezer. Cuando los necesites, van directo al horno caliente por unos 30 minutos. Ideal para resolver una merienda improvisada.

El cierre está en la mesa: una tetera linda, unas tazas de té y cubiertos que visten, ideales para armar una escena cálida y relajada. Gracias a Casabutik por inspirarnos a crear esta mesa tan linda. Porque en una tarde de otoño, a veces todo se trata de eso: servir algo rico, compartir y quedarse un rato más.