Por María Ducós

Una madre y sus hijos mellizos se propusieron revivir las horas de juego que dejaban las piezas de madera de encastre de su abuelo. Recuperar el tiempo en el que la imaginación era protagonista fue el impulso para crear @tatami.box.

Piezas de diferentes tamaños y formas, con encastres distintos que hacen techos, balcones, casas completas. Esta es la historia de una madre, Ati, y sus hijos mellizos, Juan y Ana, que después de buscar y buscar y no encontrar ese juego tan adorado de piezas de construcción de su abuelo, decidieron hacerlo ellos mismos, con sus propias manos. Así, un proyecto que surgió para devolverles a sus hijos un poco de la magia de los juegos de antes, se convirtió en un emprendimiento gracias al éxito de esos dos primeros prototipos. 

Tatami Box (@tatami.box) es volver a los juegos en los que la imaginación es la protagonista. Con una base y piezas que funcionan como paredes, ventanas y puertas, el diseño final varía según el constructor. Es que son tantas las piezas de cada box como las versiones a construir. 

El encanto de la madera

Los tres creadores de la marca son los mismos que realizan cada una de las piezas. “Trabajar la madera es una experiencia alucinante”, nos cuenta Ana. “Es entender sus tiempos, aprender a esperar, saber que puede desviarse y tener paciencia para corregir. Es probar y probar hasta encontrar esa veta con la dureza suficiente, que no hace astillas y que hasta pareciera que nos cuenta historias”. Realmente fascinante.

Como siempre dicen, trabajar la madera es un reto duro que fácilmente se podría suplantar por la confección de piezas de plástico. Pero perdería su magia, su belleza, su tributo al juego de su abuelo. “Somos unos convencidos de que la madera no se suplanta, y que la selección de los materiales la hacemos considerando su impacto en el medio ambiente”. Y aunque el trabajo con la lija deja sus cicatrices, el producto terminado es irremplazable.

Desafiando al marketing

En contra de las leyes del mercado que buscan la renovación constante de los productos, los Tatami fueron concebidos para durar. Con el foco en el diseño, y las piezas hechas a mano, el feedback de la audiencia es lo más preciado que tienen como guía para seguir por este camino. Los públicos principales, aquellos que jugaron con la versión antigua y les produce nostalgia, y los nuevos constructores, todos les agradecen enormemente por la posibilidad de volver a jugar al piso y sin pantallas de por medio. 

Fue gracias al destino de haber perdido aquel juego de su abuelo que se pusieron manos a la obra en este proyecto familiar que los reúne y los desafía a crecer. Ahora, la meta es poder exportarlo en el 2023 y, quién dice, la posibilidad de tener un taller propio. 

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